«En la lactancia es importante que la madre confíe en sí misma»

«En la lactancia es importante que la madre confíe en sí misma»

Presidenta de la Comisión de Lactancia de Atención Primaria. Elena Fabregat es pediatra de Atención Primaria y jefa de Zona Básica en el centro de salud Gran Vía de Castelló. Desde hace años, trabaja junto a su equipo para obtener la acreditación IHAN que otorga la OMS y Unicef. La pediatra apuesta por una crianza más humanizada «que relegue a los profesionales a un segundo plano»

¿Cuál fue la motivación por la que el centro decidió trabajar para obtener la acreditación IHAN?

La principal motivación fueron las múltiples evidencias que aportaba la literatura científica acerca de la superioridad de la lactancia materna sobre cualquier sucedáneo de leche para la alimentación de lactantes y niños pequeños. No obstante, trasladar estos conocimientos a la práctica clínica diaria no resultaba fácil sin un método. Y esto fue precisamente lo que nos aportó la OMS y UNICEF con su iniciativa IHAN: una herramienta para los profesionales. Y nos alegra que otros compañeros se hayan incorporado a este proyecto como Coves de Vinromà, Benlloch y Benicàssim y previsiblemente Almassora y Fernando el Católico lo harán en breve.

¿Qué beneficios aporta la humanización de la crianza?

La humanización de la crianza pretende devolver el protagonismo a quienes nunca debieron perderlo y relegar a los profesionales a un segundo plano, para que intervengan sólo cuando sea necesario y de forma menos invasiva, más respetuosa. Por ejemplo, el contacto piel con piel, en la primera hora tras el nacimiento, permite un espacio de intimidad entre madre e hijo y favorece un mejor inicio de la lactancia, el desarrollo del vínculo materno-filial y el apego seguro.

La humanización del parto y la cada vez mayor recomendación de la lactancia materna, ¿va en contra de la ciencia?

Al contrario. Los avances de la ciencia, lo que llamamos Medicina Basada en la Evidencia, nos abrió los ojos sobre una serie de rutinas que realizábamos los profesionales sin ningún respaldo científico, sino simplemente por costumbre. Por supuesto apoyamos la investigación en alimentación infantil que ha logrado desarrollar unos sucedáneos de leche materna de calidad que cumplen con los requisitos exigidos e incorporan los nutrientes adecuados para permitir el crecimiento del lactante. Pero no se puede sintetizar las sustancias vivas, enzimas, anticuerpos, la flora bacteriana materna, etc. como tampoco es posible reproducir los cambios que experimenta la leche materna a medida que el lactante madura adaptándose a sus necesidades.

Una madre que quiere dar el pecho y presenta dificultades, ¿durante cuánto tiempo debería seguir intentándolo antes de optar por la leche de fórmula?

No se puede hablar de plazos, pero la primera semana es crucial. De ahí nuestro interés en recibir a los niños lo más precozmente tras el alta, en 48-72 horas, para solucionar aquellos problemas que se presenten.

¿Qué elementos se tienen que dar para que la lactancia materna sea un éxito?

Los Diez Pasos para una Lactancia Feliz descritos en el famoso decálogo de IHAN que se pueden resumir en permitir al lactante un acceso al pecho precoz y sin límites, a demanda, las primeras semanas (o sea, olvidarse del reloj y de las tan manidas 3 horas) y lograr un buen agarre al pecho; no tiene que doler y, si duele, no se tiene que aguantar, sino pedir ayuda para mejorar la posición y el agarre al pecho. También es muy importante la confianza de la madre en sí misma y en su capacidad de amamantar.

De sobra se conocen los beneficios de la leche materna pero, ¿también hay aspectos negativos, como la merma de la libertad e independencia de la madre, por ejemplo?

La maternidad o paternidad es una opción escogida por los padres que, como todos los que somos padres sabemos, lleva aparejada una notable perdida de libertad e independencia, pero esta pérdida tiene relativamente poco que ver con el tipo de alimentación. Cuando uno decide ser madre o padre asume una gran responsabilidad, no solo la de alimentar a su hijo, sino la de cuidarle, protegerle, quererle y ofrecerle todas las oportunidades que estén en su mano para que sea un niño feliz. Todo esto se logra mejor con el pecho que con el biberón según la evidencia científica ya disponible.

¿La alimentación de los bebés responde a modas?

Por supuesto que sí, como otras facetas de la vida. Pero como profesionales sanitarios no podemos movernos por modas sino por criterios científicos basados en las mejores pruebas disponibles.

Fuente: www.levante-emv.com

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