El Lenguaje como fuente de poder

El Lenguaje como fuente de poder

Estamos muy contentas, ya que durante el mes de abril dimos inicio a un nuevo ciclo de talleres con la realización del taller «El Lenguaje como fuente de poder». Fue una jornada enriquecedora en el que contamos con la participación de una amiga Sonoterapeuta, Magdalena Gallardo, quien nos regalo un cierre hermoso a través de melodías terapéuticas y sanadoras.

A Magadalena la encuentran en su cuenta de instagram @magadalenayogaysonido, los invitamos a seguirla y participar de sus actividades.

 

Fotografía publicada con el consentimiento de los participantes

 

 

 

 

 

 

 

Fotografía publicada con el consentimiento de los participantes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA REALIDAD DE LA ADICCIÓN A LAS DROGAS

LA REALIDAD DE LA ADICCIÓN A LAS DROGAS

ADICCIÓN A LAS DROGAS

Dolor y desesperanza

Cuando existe una dependencia a las drogas, generalmente es imposible pensar en otra cosa que no sea la droga, el modo de conseguirla, la forma de consumirla y los espacios para hacerlo. Cuando se está “enganchado a ella”, la situación se vuelve en contra de uno y los demás. Al principio es posible obtener cierta gratificación aparente. Pero, más temprano que tarde, la conducta empieza a tener consecuencias negativas en la vida del consumidor.

 

¿Y qué es la adicción a las drogas?

La adicción se presenta como un abuso en el empleo de sustancias que conlleva un deterioro en las distintas áreas de la vida: social, familiar, laboral, recreativa, amorosa, etc., y hay un patrón o tipo de consumo de la sustancia que finalmente termina perjudicando a quien la consume. El abuso de drogas puede conducir a enfermedad crónica, recurrente, progresiva y terminal.

Las sustancias, las drogas, también afectan e interfieren en el funcionamiento normal del cerebro. Llega un momento en que los cambios en el cerebro pueden convertir el abuso de drogas en una enfermedad crónica, recurrente, progresiva y terminal. Las ansias del consumo, la planificación en la búsqueda de drogas y el tiempo premeditado de uso, son conductas que forman parte del aumento del deterioro de todas las áreas y del funcionamiento normal de la persona.

El abuso de la sustancia, puede conducir a una dependencia física pero también a una dependencia psicológica, en la que se puede observar una compulsión a consumir periódicamente la droga para sentir placer, alivio y/o euforia.

 

Las personas dependientes a las drogas se han sentido históricamente sin recursos para enfrentar momentos de disforia

Frente a momentos de incomodidad, en los que priman emociones desagradables o molestas, tales como: la tristeza, la ansiedad y/o irritabilidad, entre otros, las personas dependientes a las drogas, se sienten sin recursos y sin la capacidad de resolución para sobrellevar estos momentos. De este modo, llegan a usar la sustancia adictiva de manera compulsiva y como un instrumento que les permite lidiar con el estado emocional displacentero.

Con el consumo de drogas se produce una desconexión emocional

Como decíamos, las personas que consumen drogas las utilizan como una manera errónea de enfrentar estados emocionales que consideran inmanejables, descontrolados y peligrosos, ya que se sienten sin recursos, habilidades o capacidades para enfrentar estos estados (ref. Javier Guajardo G.) El problema, es que al utilizar las drogas para “sobrevivir” a estados afectivos disfóricos, se va generando un deterioro orgánico y psicológico progresivo.

Esta conducta, el consumo compulsivo de drogas, puede ser entendida como un recurso de autorregulación emocional, pero es un recurso patológico, ya que lo que se busca es la evitación y desconexión de lo que produce malestar. En este proceso, la droga es un instrumento de evitación del estado emocional de base ya que genera estados artificiales y efímeros de euforia, relajo, placer que son contrarios a la emoción displacentera de fondo.

Las drogas son entonces, las que otorgan la desconexión emocional en esta necesidad de no experimentar ansiedad, angustia, disforia, etc. En este escenario, podríamos pensar que la ilusión y fantasía que sostiene la dependencia a las drogas es la de NO SENTIR emociones desagradables, sino estar siempre en un estado de euforia, de placer o control independiente de las situaciones que se deben enfrentar.

Así, la desconexión emocional, la intoxicación permanente y la necesidad de sostener el recurso de la droga a pesar de los costos, sostienen la adicción sin que el sujeto reconozca o parezca consciente de cómo se perjudica a sí mismo y a los demás.

Esto se traduce en un sujeto enfermo, sin voluntad y que requiere ayuda.

El abuso de drogas puede conducir a una enfermedad crónica, recurrente, progresiva y terminal.

 

Te presentamos algunos indicadores que dan cuenta de un consumo dependiente a las drogas:

 

  • El consumo de drogas continúa a pesar de que existe conciencia de las consecuencias negativas.
  • La persona tiene dificultad para controlar el uso de la droga o siente que su consumo está fuera de control.
  • Presenta intoxicaciones frecuentes.
  • La persona reduce de manera considerable las actividades sociales, laborales, educativas o recreativas.
  • Recurre a la droga para aliviar el malestar provocado por su falta.
  • Presenta problemas físicos asociados.
  • Experimenta permanentemente deseos de consumir.
  • Presenta incapacidad de abstenerse y de detenerse; se ha prometido muchas veces no consumir más y no lo logra.
  • La mentira es recurrente, casi siempre está irritable, enfadada y/o con ganas de discutir.
  • Tiene cambios rápidos y pronunciados en el estado de ánimo.

 

 

Las drogas alteran la forma de percibir y conectarse con el mundo.

La adicción altera el funcionamiento general de la persona, de manera progresiva y con riesgo vital inminente.

La adicción produce dolor, desolación y desesperanza.

 

Por Michelle Oberreuter Gallardo.

¿Qué es la ansiedad climática?

¿Qué es la ansiedad climática?

¿Qué es la ansiedad climática?

¿Y qué podemos hacer al respecto?

La ansiedad climática hace referencia a la preocupación, la frustración, el dolor e incluso la ira asociados a la realidad de la crisis climática y al constante fracaso de los gobiernos a la hora de actuar con la urgencia que requiere.

Es una respuesta perfectamente normal y saludable frente a la destrucción del mundo natural y a la inacción política.

Los miembros de Avaaz financiaron una encuesta realizada a niños, niñas y jóvenes sobre ansiedad climática. Se encuestaron a 10 mil personas en 10 países  de todo el mundo. Se logró demostrar que la ansiedad relacionada con la crisis planetaria es muy alta porque:

– Estamos presenciando desastres climáticos devastadores

– Los gobiernos están fracasando en tomar medidas para detener la crisis.

Estos son los hallazgos del estudio:

  • Casi la mitad de los jóvenes encuestados a nivel mundial (45%) asegura que la ansiedad relacionada con el cambio climático está afectando su vida cotidiana: la forma en la que juegan, comen, estudian y duermen.
  • Más de 7 de cada 10 (75%) encuestados cree que “el futuro es aterrador”.
  • El 58% expresó que los gobiernos están “traicionándoles a ellos y/o a las futuras generaciones», mientras que el 64% dijo que sus gobiernos no están haciendo lo suficiente para evitar una catástrofe climática.
  • Casi 4 de cada 10 jóvenes (39%) dice que ahora tienen dudas acerca de tener hijos.

¡Estos resultados son alarmantes! y no solo afecta a niños y niñas, sino que la ansiedad climática la sienten personas de todas las edades, en todas partes.

 ¿Qué podemos hacer con la ansiedad climática?

Consejos e ideas de la Alianza de Psicología Climática

Recuerda que no estás solo/a. Muchas personas quizá estén igual de ansiosas que tú, simplemente puede ser que no estén hablando de ello.

Crea un espacio para hablar sobre el cambio climático, específicamente sobre los sentimientos que surgen en ti y en los demás.

Debes saber que esto no depende solo de ti. Es poco lo que una sola persona puede hacer y, aunque las medidas individuales SÍ que tienen un impacto, la responsabilidad es colectiva.

Haz todo lo que puedas para cuidarte física y emocionalmente. Suena obvio, pero cuidar de lo básico puede ayudarte a mejorar tu resiliencia y a mantener los pies en la tierra.

Pasar tiempo en la naturaleza puede servirte. Conecta con la naturaleza y permítete disfrutar de su belleza. Nuestro amor por la naturaleza puede inspirar nuestra lucha por proteger el planeta.

Sentir cierto grado de ansiedad climática es una respuesta natural, y hablar de ello ayuda.

No es cuestión de “arreglar” o “solucionar” nuestra ansiedad, sino de aprender a vivir con ella. Para cada uno de nosotros, se trata de reconocer esos sentimientos y respetarlos para, de esta forma, poder comprometernos con la resolución de la crisis y pedir cuentas a nuestros líderes sin caer en la desesperación o en la negación.

FUENTE avaaz.org

Por Michelle Oberreuter Gallardo

Heridas Emocionales: Humillación, Traición e Injusticia según Lise Bourbeau

Heridas Emocionales: Humillación, Traición e Injusticia según Lise Bourbeau

*Continuación publicación “Qué son las Heridas Emocionales según Lise Bourbeau”
Anteriormente te contábamos sobre las heridas de Rechazo y Abandono. Veamos que nos dice Bourbeau sobre la humillación, traición y la injusticia y sus respectivas máscaras que se crean para no verlas, sentirlas ni percatarse de ellas:

Humillación

Es una de las heridas emocionales más difícil de detectar y se produce cuando el niño siente que uno o ambos padres se avergüenzan de él. Generalmente ocurre a través de mensajes donde los padres les comparan con otros niños, les critican (de forma verbal o mediante gestos), les dicen las cosas que hacen mal y, en muchas ocasiones, lo hacen públicamente. El niño crece con la sensación de que desagrada a sus padres. Las personas que deberían amarle incondicionalmente no lo hacen, entonces se castigará porque su conducta no sea digna de ese amor.
El sentimiento que emerge es el de la culpa y vergüenza.
Son personas que se olvidan por completo de ellas mismas, tienden a olvidarse de sus propias necesidades para complacer a los demás y ganarse su cariño, aprobación y respeto.

La máscara que generan es la del MASOQUISTA. La humillación se busca de manera inconsciente y antes de que les castiguen los demás, se castigan ellos mismos.
Algunas características significativas de estas personas es que niegan todos sus deseos ya que creen no merecerlo, se avergüenzan de ellos mismos y creen no merecer lo bueno que les pasa, se castigan a sí mismo y se exponen a situaciones humillantes. Se centran en las necesidades y deseos de los demás, incluso suelen culparse si alguien de su alrededor no es feliz. Por otro lado, cuando se enfadan se desahogan humillando a los demás.
Quien ha sufrido la humillación de pequeño tiene dificultades para expresarse como adulto, y es especialista en ridiculizarse a sí mismo. Se considera mucho más pequeño, menos importante y menos digno, valioso o capaz de lo que en realidad es.
Al estar dispuestos a hacer cualquier cosa por sentirse útiles y válidos, contribuye a alimentar más su herida, ya que su propio auto-reconocimiento depende de la imagen que los demás tienen de él.

Esta herida se sana soltando la pesada carga que el humillado lleva en la espalda. Se consigue trabajando sobre la creencia errónea de que solo puede ser amado a través de los demás, haciendo énfasis también en reconocer las fortalezas, valorar lo que hacen bien y por sobre todo que él o ella se ocupe y se cuide a sí misma.

 

Traición

Es posible traicionar a alguien o sufrir una traición de distintas maneras.


Es natural que el bebé se fusione desde el nacimiento con su madre y que tenga gran necesidad de atraer su atención y sus cuidados. Sin embargo, la madre debe seguir dedicándose a sus labores cotidianas y ocuparse también de otros miembros de la familia.
Muchas personas que tienen la herida de traición han sufrido porque el progenitor del sexo opuesto no cumplía sus compromisos según sus expectativas infantiles de un «progenitor ideal».
Cuando el niño comienza a vivir experiencias de traición se crea la MÁSCARA del CONTROLADOR para protegerse de cualquier forma de traición, proveniente de ellos mismos o de los demás.

Como les es difícil aceptar cualquier forma de traición, hacen todo lo que está en sus manos por ser personas responsables, fuertes, especiales e importantes.
Cuando las cosas no funcionan según sus expectativas, es fácil que se vuelva agresivo, aunque no parezca estarlo, ya que en realidad aparenta ser alguien seguro de sí mismo, fuerte y una persona que no permite que la pisoteen.

Algunas características de estas personas son:
– Tiene altibajos en su estado de ánimo.
– Le es difícil delegar una tarea y depositar su confianza en otros.
– Son muy exigentes consigo mismos porque necesitan demostrar a los demás de lo que son capaces.
– Le teme a los compromisos, lo que proviene de un miedo aún más profundo: el miedo a la ruptura de un compromiso.
– Cree que debe ayudar a los demás a organizar sus vidas, sin percatarse de que actúa así para controlar.
– Si alguien no confía en él, piensa que le han traicionado; para evitar este sentimiento doloroso de traición, hace todo lo posible para que los demás depositen su confianza en él.
– Le aterroriza que le mientan.
– El mayor temor es la DISOCIACIÓN, sentirse separado o apartado del otro.
– Si temen comprometerse es porque también temen la separación.
– La NEGACIÓN es otro gran temor, ya que para él recibir una negativa significa ser traicionado.

La herida de traición se despierta en él cada vez que tiene frente a sí a alguien que no cumple con sus compromisos y cuanto más profunda sea la herida de traición, más deseará tener el control y prever el porvenir, sobre todo para evitar sufrir la traición, pero cuanto más profunda también, dice la autora, más significará que traiciona a los demás o que se traiciona a sí mismo al no confiar o no cumplir consigo mismo sus propias promesas».

Injusticia

Esta herida se crea cuando durante la infancia se siente que los padres son autoritarios, exigentes, fríos e intolerantes.
El mensaje que reciben los niños es que «no son suficientes», ya que los padres buscan que sus hijos sean perfectos y que no se equivoquen nunca.
El nivel de exigencia es muy alto, predominando las obligaciones por sobre los derechos, lo que genera la sensación de INJUSTICIA.

Estos niños tienen creencias asociadas a tener que ser el/la mejor en todo, a la necesidad de control, las creencias de no tener que pedir ayuda y que la vida es una competencia. Por lo mismo son perfeccionistas con ellos mismo y con el resto, además de ser muy exigentes y controladores, críticos y rígidos. También tienden a enfadarse y frustrarse fácilmente cuando las cosas no son como ellos quieren, cuando se equivocan o no hacen las cosas bien. Su valía la relacionan con las cosas que hacen, por eso pasan gran parte de tiempo haciendo cosas. Por último, tienen un marcado sentido de la injusticia y el deber. Estas son las características más significativas.

La máscara que se genera es la de la RIGIDEZ e INFLEXIBILIDAD, no permitiéndoles disfrutar de lo que hacen ya que para ellos todo es como un examen. Ya de adultos, suelen tener problemas para aceptar otros puntos de vista u opiniones, para poner límites, llegar a acuerdos y aceptar los propios errores.

Son personas muy sensibles, pero tratan de todas las formas de no mostrarlo para no parecer débiles. Además, para protegerse, intentan desvincularse de sus sentimientos, proyectando ser fríos e insensibles.

¿Qué hacer para sanar? Cultivar la flexibilidad, la tolerancia y la confianza hacia los demás. Siempre partiendo por ellos mismos, practicando la empatía, la identificación de emociones y la expresión de las mismas.
La sanación se alcanzará siendo autocompasivos y amables con ellos mismos.

Por último, enfaticemos que la causa principal de una herida, dice Bourbeau, se deriva de la incapacidad de perdonar lo que nos hacemos a nosotros mismos o lo que hacemos sufrir a otros.

 

Ref. Libro “Las cinco heridas que impiden ser uno mismo” Lise Bourbeau

Por Michelle Oberreuter Gallardo

Qué son las Heridas Emocionales según Lise Bourbeau

Qué son las Heridas Emocionales según Lise Bourbeau

Muchas veces no se tiene claridad de lo que ocasiona temor o dolor en la vida, y tampoco se tiene consciencia de que el origen puede estar en lo aprendido cuando se era niño/a, en las primeras vivencias en el mundo. Cuando se ha tenido experiencias dolorosas en la infancia, que ocasionaron heridas y no se han sanado, es probable que se atraigan circunstancias y personas que harán revivir esa misma experiencia.

En el libro “Las cinco heridas que impiden ser uno mismo” Lise Bourbeau manifiesta que todos los problemas de orden físico, emocional o mental provienen de cinco heridas importantes: el miedo al rechazo, el miedo al abandono, la humillación, el miedo a confiar y la injusticia.

Bourbeau se ha dedicado a investigar el comportamiento humano. Queremos compartir las principales ideas de su libro, ya que nos parece un gran aporte a la comprensión del ser humano.

Bourbeau plantea que al nacer te concentras principalmente en las necesidades de tu alma, la cual desea que te aceptes junto con tus experiencias, defectos, potenciales, debilidades, deseos, personalidad. Sin embargo, poco después, nos daríamos cuenta de que cuando nos atrevemos a ser nosotros mismos, alteramos el mundo de los adultos, porque seguramente, no estamos coincidiendo con lo que estaban esperando de nosotros. Este dolor, de no sentir que tenemos “el derecho de ser nosotros mismos”, podría seguirse de un período de crisis, de rebeldía y finalmente, con objeto de reducir el dolor, una resignación en la que terminaríamos transformándonos en lo que los demás quisieran que seamos.

En consecuencia, se crean numerosas máscaras que sirven para protegerse del sufrimiento vivido, las que corresponden también a cinco grandes heridas fundamentales que vive el ser humano.

Bourbeau concluye que todos los sufrimientos del ser humano se resumen en estas cinco heridas. Las heridas emocionales son experiencias dolorosas de la niñez que influyen en nuestra forma de ser y en cómo afrontaremos las adversidades.

La autora enfatiza en la necesidad de aprender a conocernos y aceptarnos en la mayor medida posible ya que es lo que nos permitirá vivir menos situaciones de sufrimiento. Al contrario, si en una experiencia existe la no aceptación, es decir, juicios, culpabilidad, temor, lamento u otra forma de no aceptación, el ser humano se convierte en un poderoso imán que atrae sin cesar circunstancias y personas que le hacen revivir esa misma experiencia.

Aceptar una experiencia no significa que ésta represente nuestra preferencia o que estemos de acuerdo con ella, señala Bourbeau, más bien se trata de ayudarnos a experimentar y aprender a través de lo que vivimos. Sobre todo, debemos aprender a reconocer lo que nos es beneficioso y lo que no lo es. El único medio para lograrlo es adquiriendo consciencia de las consecuencias que trae consigo la experiencia.

Cuando uno se percata de que una experiencia produce consecuencias perjudiciales, en lugar de reprocharse a sí mismo o reprocharlo a otra persona, simplemente debe aprender a aceptar haberla elegido, aunque lo haya hecho inconscientemente. ¿Por qué no lo comprendemos desde un principio? Por nuestro ego, sostenido por nuestras creencias. Todos tenemos muchas creencias que nos impiden ser lo que deseamos ser. Cuanto más nos perjudican estas formas de pensar o estas creencias, más tratamos de ocultarlas y esto perjudica la sanación.

Debemos hacernos conscientes de estas heridas ya que mientras más tiempo esperemos a sanarlas, pueden volverse más profundas. Bourbeau plantea que viviremos “las experiencias una y otra vez hasta que podamos aceptarlas y amarnos a través de ellas». Pero no podemos desconocer que hacerle frente a todo esto exige mucho valor, porque inevitablemente tocamos antiguas heridas que pueden hacernos sufrir mucho.

Veamos algunas características de estas heridas y de las máscaras que se crean para no verlas, sentirlas ni percatarse de ellas:

 

El rechazo

El rechazo es una herida muy profunda, ya que quien la sufre se siente rechazado en su interior y, sobre todo, siente rechazo con respecto a su derecho de existir.

Lise Bourbeau plantea que mientras la herida no sane por completo, se activará fácilmente una y otra vez. La persona que se siente rechazada no es objetiva, pues interpreta lo que sucede a su alrededor a través del filtro de su herida, y se siente rechazada aun cuando no lo sea.

Desde el instante en el que el bebé comienza a sentirse rechazado, empieza a crear una máscara de HUIDA. La primera reacción de la persona que se siente rechazada es huir.

Como ejemplo tenemos el bebé no deseado o el bebé que nace del sexo contrario al que han deseado sus padres. Sin duda, hay muchas razones por las que uno de los progenitores o cuidadores puede rechazar a su hijo/a; pero también es común que el progenitor no haya tenido la intención de rechazar a su hijo, y que él mismo se sienta rechazado y lo manifieste inconscientemente a la menor oportunidad, ya sea al escuchar un comentario descortés o cuando vive la impaciencia o la ira.

Bourbeau nos dice que aquel que fue rechazado no se otorgó el derecho a ser niño. Se esforzó en madurar rápidamente, creyendo que así se le rechazaría menos. Es por eso que su cuerpo, o una parte de éste, es infantil.

La MÁSCARA HUIDIZA es la personalidad o el carácter que se desarrolla precisamente para evitar el sufrimiento de la herida de rechazo

La persona huidiza es aquélla que duda de su derecho a existir; intentará toda la vida no ocupar demasiado lugar, se anula, se INFRAVALORA; debido a ello, necesita a toda costa ser perfecto y obtener reconocimiento ante sus propios ojos y ante los de los demás. Prefiere la SOLEDAD, pues si recibe mucha atención teme no sabe qué hacer. No se percibe como un individuo completo porque no ha conquistado el amor del progenitor en cuestión.

Con el tiempo, puede volverse rencoroso, y en ocasiones llegar al odio, porque su sufrimiento es verdaderamente intenso.

Un niño huidizo puede verse sumamente frágil. Por ello, en general la reacción de la madre es la de protegerlo en exceso. Para este niño, ser amado se convierte en «sentirse sofocado». Así, más adelante, su reacción consistirá en rechazar o huir cuando alguien lo ame por su temor a sentirse asfixiado.

Es tal el miedo a revivir el dolor asociado a cada herida, que por cualquier medio evitamos confesarnos a nosotros mismos que si vivimos el rechazo es precisamente porque nosotros mismos nos rechazamos.

Es muy importante aceptar que, aun si te rechazan, es tu herida que no ha sanado la que en realidad atrae hacia ti este tipo de situaciones.

Recuerda que el origen de cualquier herida proviene de la incapacidad de perdonar lo que nos hacemos o lo que los demás nos han hecho. Por lo general, nos resulta difícil perdonamos porque somos incapaces de comprender por qué tenemos resentimientos. Cuanto más importante sea la herida de rechazo, más significará que te rechazas o que rechazas a otras personas, situaciones o proyectos.

 

Miedo al Abandono

Puede llegar a ser muy doloroso y traumático para un niño sentir miedo de estar solo, aislado y desprotegido ante un mundo que no conoce. Recordemos que en los primeros años de vida dependemos absolutamente de otro para sobrevivir y si este “otro” no está, puede significar la muerte. No somos como otros mamíferos que nacen más independientes.

Entonces, es probable que el niño/a que ha sufrido ABANDONO, cuando adulto/a intente prevenir volver a sufrirlo.

¿Te parece conocido “te dejo antes de que tú me dejes a mí”? Esto puede estar respondiendo al temor que le ocasiona revivir el sufrimiento de un abandono.

Quienes sufren abandono consideran que no son queridos. La máscara que se crea el humano para intentar ocultar su herida es la del DEPENDIENTE. El dependiente cree que no puede lograr nada por sí mismo, y por tanto, tiene necesidad de alguien más como sustento.

Su principal temor es a la SOLEDAD, ya que está convencido de no poder soportarla. está dispuesto a aguantar situaciones muy difíciles en lugar de ponerles fin. Su temor es «¿Qué voy a hacer solo? ¿Qué será de mí? ¿Qué me sucederá?». Por ello se acoge en los demás y hace todo lo posible por llamar la atención. Lo que está intentando en realidad es sentirse lo suficientemente importante como para recibir apoyo, y cuando recibe apoyo, se siente ayudado y amado.

 

La TRISTEZA es la emoción más intensa que experimenta el dependiente y para no sentirla, busca la presencia de otros. Sin embargo, es capaz también de irse al extremo opuesto; es decir, de alejarse o apartarse de la persona o la circunstancia que le causa esa tristeza o ese sentimiento de soledad.

Lo que se oculta tras la sensación de aislamiento es que inconscientemente se cierra a ese algo o a ese alguien que tanto desea tener a su lado, terminando por sabotear su propia felicidad. Tan pronto se intensifica una relación, se las arreglan para ponerle fin. No se abre para recibir o para aceptar esa situación o persona por temor a no poder enfrentarla.

Hace demasiadas maniobras para ser lo que los demás quieren que sea y vive a la sombra de las personas que ama.

Por lo tanto, es clave trabajar para sanar esta herida y para ello se debe abordar el miedo a la soledad. También percatarte de los momentos en que eres tú mismo… al hacerlo, te será posible ser el amo de tu vida en lugar de dejarte dirigir por tus temores. Recuerda que la causa principal de cualquier herida proviene de la incapacidad de la persona para perdonar lo que se ha hecho a sí misma o lo que ha hecho a los demás. La herida de abandono significa también que te has abandonado a ti mismo o que abandonas a los demás, las situaciones o los proyectos.

Pronto te contaremos de las otras heridas.

Ref. Libro “Las cinco heridas que impiden ser uno mismo” Lise Bourbeau

Por Michelle Oberreuter Gallardo

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