La técnica del semáforo para el control de las emociones

La técnica del semáforo para el control de las emociones

Toda persona experimenta señales físicas en el momento cuando se enoja, algunas de estas pueden ser: sudor en las manos, la respiración se agita, la cara se enrojece, los músculos se ponen tensos, se nubla la vista, se aceleran las pulsaciones del corazón, se siente un vacío en el estómago o se seca la boca.

En condiciones como estas, cae bien la aplicación de La técnica del semáforo, la cual precisamente consiste en reconocer estas señales y mediante este conocimiento comenzar la dinámica de controlar las emociones. La situación es que cuando se presenta una de estas señales es semejante al semáforo en rojo.

Descripción de La técnica del semáforo

  1. Luz roja. Esto significa que, de la manera como se para una persona en un semáforo, la persona se debe estacionar y comenzar a detectar las señales que se mencionaron en el párrafo anterior, este es el primer paso que se debe dar en aras de determinar el estado de ánimo en el que el niño se encuentra.
  2. Luz naranja. En este momento se puede entrar en la concientización de manejar los sentimientos, habiendo logrado el control de la emoción que se esté presentando, ya se está frente al descubrimiento del estado de enfurecimiento que se tenga, es decir, se puede determinar la causa de lo que esté sucediendo.
  3. Luz verde. Este estado de La técnica del semáforo indica que el alumno debe pensar en primer lugar cuál es la mejor forma de expresar la emociones que está experimentando en el momento y a la vez, se necesita saber cuál es la mejor forma de salir de la emoción para retornar a un estado de comportamiento normal.
  4. Luz intermitente. Cuando el semáforo tiene una luz intermitente, significa que los vehículos se deben detener para que los peatones puedan pasar, esto en los niños es cuando deben hacer un alto para mirar minuciosamente su conducta.
  5. Más allá de la situación emocional. Esta técnica no se centra únicamente en la situación emocional de las personas, lo mejor de todo es que se extiende a lograr mejoras en cuanto al comportamiento que en determinado momento se puede tener como respuesta a las circusntancias buenas o malas que rodean al alumno.
  6. Todo es de manejo. El problema mayor es cuando se deja que la conducta avance y no se detiene para que la persona cambie en su forma de comportarse. Es por eso que La técnica del semáforo se aplica en múltiples casos y se pueden ver los resultados positivos que los alumnos pueden experimentar.
  7. Lo normal de los niños. El comportamiento de los niños en cada una de las circunstancias que les rodean es semejante, es decir, se enojan cuando no están de acuerdo con ciertas situaciones de los demás niños y casi en todos los casos actúan de la misma manera, para lo cual sirve bien la técnica antes dicha.
  8. Gestionar las emociones negativas. La técnica del semáforo tiene que ver con la capacidad de controlar las emociones de las que los niños son víctimas.

 

Fuente: educapeques.com

“Erradiquemos el miedo”

“Erradiquemos el miedo”

miedo_terapia_floral1Muchas de las enfermedades que nos aquejan tienen al miedo como uno de los factores detonantes. Sentirlo nos coarta e impide que nuestro cuerpo y nuestra mente sean libres. Eso es al menos lo que postula la terapia de flores de bach, la que trabaja enseñándonos cómo asumir nuestra propia vida.

Carla González C.

Miedo a enfermarnos o a padecer de alguna patología, enredarnos en él a tal punto de no poder desarrollarnos, actuar todos los días bajo el miedo, dejar de hacer lo que nos apasiona o no cumplir con nuestros propósitos y un largo etcétera de acciones son las que frecuentemente se pueden apreciar en varias personas quienes al parecer tienen razones de sobra para sentir esta emoción que tanto daño puede causarnos.

Según el diccionario de la Real Academia Española, miedo se define como la “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario” y desde allí es que quizás esta emoción se convierte en uno de los factores que más prepondera en las enfermedades, sobre todo las de tipo emocional, donde pareciera ser que detuviera el ánimo de ser libre en una persona, coartándolo e impidiéndole actuar a conciencia.

Desde la Terapia Floral de Bach (TF), el miedo ocupa un espacio importante, tanto, que existen esencias florales destinadas especialmente a tratarlo, permitiéndole a la persona fortalecerse y enfrentarlo desde adentro hacia afuera.

Para la psicóloga clínica y terapeuta floral Virginia Vergara (www.hipersei.cl), “el miedo está presente en todas las personalidades o arquetipos y sólo su manifestación o forma de enfrentarlo varía de una persona a otra”.

En cuanto a la enfermedad, afirma que ésta según la TF creada por el doctor Edward Bach, “es uno de los instrumentos con que cuenta el hombre para hacer posible el crecimiento de su nivel de conciencia” y por lo tanto, no sería algo negativo sino al contrario, “la señal que nos indica la necesidad de aprender una lección que de otro modo habría pasado desapercibida”.

La psicóloga Virginia Vergara cita al doctor Bach quien dice que “la enfermedad, en apariencia tan cruel, es en sí beneficiosa y existe para nuestro bien y si se la interpreta correctamente nos guiará para corregir nuestros defectos fundamentales”.

Para la trabajadora social, terapeuta floral y presidenta de la Asociación Gremial de Terapeutas Florales, Julia Pérez Videla (juliaperezvidela.blogspot.com), el miedo ocupa un lugar importante en el sistema curativo del doctor Bach, pues según cuenta, “una de las cosas que dice es que erradiquemos el miedo porque éste muchas veces nos aleja de lo que queremos hacer, por miedo a que no nos quieran, a que le pase algo a nuestros seres queridos, etcétera”.

Los 5 miedos de Bach
Ambas terapeutas cuentan que dentro de la terapia floral, existen 7 grupos que contienen la representación de arquetipos que son “un modo particular que tiene el hombre de enfrentar la vida”.

Es así como Virginia Vergara dice que en el grupo 1 se pueden encontrar las “flores para todas las gamas del miedo”, las que según dice, pueden ser aplicadas en cada una de las personas, incluso en aquellas que aseguran no temerle a nada. En ellas, afirma “el miedo se esconde en el inconsciente y por lo tanto conocerlo y procesarlo las hace más fuertes”.

Julia Pérez Videla en tanto menciona que este grupo está compuesto por 5 tipos de miedos: Mimulus (miedo a las cosas conocidas, a lo concreto y definible como por ejemplo a las enfermedades, el dolor, el castigo o a sufrir humillaciones), Rock Rose (pánico y terror. Muy común en las crisis de pánico), Aspen (miedo a aquello que no tiene forma, sensación de que algo puede pasar), Cherry Plum (miedo a perder el control, a volverse loco) y Red Chesnut (miedo a que le pase algo a nuestros seres queridos).

Para Julia Pérez Videla la medicina usa la “sustoterapia” para que las personas desarrollen ciertas conductas por el miedo a las consecuencias que podrían suceder si no siguen las indicaciones frente a la enfermedad. “En vez de mejorar la información que le permita a la persona tomar mejores decisiones con respecto a su salud”, comenta.

Además de las flores anteriormente nombradas, Virginia Vergara cuenta que existen otras que también “tienen algún tipo de miedo implicado” en ellas. Entre éstas menciona al Crab Apple (que se hizo cargo del miedo a las enfermedades infecciosas), la alianza entre Chicory, Heather y Centaury para tratar el miedo a la soledad y el abandono; el Scleranthus (miedo a equivocarse), Agrimony (conflictos internos), Cen (miedo a perder el cariño del resto) y Larch (miedo a fallar y cometer errores).

“El miedo surge del pensamiento”
miedo_terapia_floral2Según cuenta la presidenta de la Asociación Gremial de Terapeutas Florales, el miedo surge desde nuestros propios pensamientos y desde la interpretación que nosotros mismos hacemos de la realidad.

Al respecto, afirma que “no es una experiencia manejable, excepto cuando uno lo siente pudiendo allí racionalizarlo, pero la emoción del miedo no se puede ni abstraer ni pretender no sentirlo”.

Para la terapeuta, por miedo desarrollamos conductas evitativas que nos impiden entre otras cosas, el desarrollo de la compasión (muy acorde a la personalidad Mimulus). En ese sentido dice que si una mujer teme a los perros, “no podría ser capaz de defender a su hijo porque el miedo va a ser mayor y su egoísmo primará. Sin embargo, sólo por el amor a él supera su egoísmo y así al miedo. Al respecto Bach dice que el egoísmo hace “que pongamos nuestros intereses por delante del bien de la humanidad y del cuidado y protección de aquellos que están más cerca de nosotros”.

Virginia Vergara por su parte asegura que en el caso del miedo, “para disiparlo hay que conocer el argumento y el mandato que hay en mi vida y que produce la enfermedad. Cuando sufrimos un fuerte estrés por miedo, las hormonas liberadas por las glándulas suprarrenales reprimen el sistema inmunitario y nos hacen más vulnerables a las enfermedades. Con las esencias florales, podemos trabajar profundizando en los mensajes que transmitimos al cuerpo”.

“Los traumas producen una huella que provoca una distorsión de los neurotransmisores (funcionamiento patológico) casi imposible de modificar. Dejan una toxicidad emocional que hace torcida la realidad y las experiencias de la vida permiten entender la permanencia de ciertos hábitos patológicos difíciles de modificar debido a su fuerza”, menciona la psicóloga Virginia Vergara.

Uno atrae a lo que teme
miedo_terapia_floral3Julia Pérez Videla afirma que si bien el miedo no es precisamente la causa principal de las enfermedades, sí puede ser considerado como un elemento importante en ellas (quizás el más potente, asevera). Para la terapeuta no hay patologías claves, pero asegura que “tú atraes aquello que temes”. Entonces, agrega, “estar consciente de ello ayuda a deshacer” ese temor que se plantea como la base de futuros padecimientos.

De esta manera, dice que “las flores no sirven para mejorar a nadie desde el punto de vista físico, pero sí ayudan a enfrentar ese momento con calma y tranquilidad”, aportando equilibrio a la persona y potenciando aquellas cualidades antes perdidas por innumerables razones.

Virginia Vergara por su parte menciona algunas enfermedades de tipo psicológico que están directamente relacionadas con el miedo y donde por cierto, éste predomina. Así, dice que las crisis de pánico, las fobias, el estrés post traumático, las obsesiones y los trastornos de ánimo son algunas de ellas.

En este contexto dice que “al bajar nuestro sistema inmunológico por el miedo, podemos decir que éste está presente en todas las enfermedades y su característica dependerá de su tipo y su asociación con otras emociones. En el cáncer un factor importante es el miedo, donde incluso la misma palabra lo causa”, asegura.

Para Julia Pérez Videla, la sociedad chilena vive en un miedo constante a distintas cosas. Miedo al qué dirán, al ridículo y a enfrentar un conflicto, son algunos de ellos.

Para trabajarlo con la ayuda de la terapia de flores de Bach, Virginia Vergara cuenta que no se puede basar este sistema en “fórmulas o recetas uniformes”, esto porque “las esencias florales actúan elevando nuestras vibraciones y abriendo nuestros canales para la recepción de la conciencia y para inundar nuestra naturaleza con la virtud particular que necesitamos”.

Según afirma la psicóloga, se debe tener en cuenta que se está “trabajando con patrones energéticos dirigidos a desarrollar la virtud opuesta al defecto y sólo así podremos ser los auténticos directores de nuestra vida y nuestro devenir en todas sus manifestaciones”.

Por su parte, Julia Pérez Videla cuenta que el miedo sí es causante de sufrimiento y debe ser tratado, observado y expulsado. “En ese sentido, la TF da luz a esos miedos porque finalmente estos tienen poder sobre nosotros cuando no nos atrevemos a mirarlos y cuando se tiene el valor de verlos a la luz, uno se da cuenta de que aquello a que temíamos no era tan grande como lo pensábamos. Las esencias florales nos aportan esa luz que nos ayuda a superarlos aumentando el valor que necesitamos para enfrentarlos”, concluye.

Fuente: puntovital.cl

Madres e hijas: el vínculo que sana, el vínculo que hiere

Madres e hijas: el vínculo que sana, el vínculo que hiere

Por: Raquel Aldana

Cada hija lleva consigo a su madre. Es un vínculo eterno del que nunca nos podremos desligar. Porque, si algo debe quedarnos claro, es que siempre contendremos algo de nuestras madres. Para tener salud y ser felices, cada una de nosotras tenemos que conocer de qué manera nuestra madre influyó en nuestra historia y cómo sigue haciéndolo.

Ella es la que antes de nacer nos ofrece nuestra primera experiencia de cariño y de sustento. Y es a través de ella que comprendemos qué es ser mujer y cómo podemos cuidar o descuidar nuestro cuerpo. El vínculo con las madres es algo sumamente especial.

“Nuestras células se dividieron y desarrollaron al ritmo de los latidos de su corazón; nuestra piel, nuestro pelo, corazón, pulmones y huesos fueron alimentados por su sangre, sangre que estaba llena de las sustancias neuroquímicas formadas como respuesta a sus pensamientos, creencias y emociones. Si sentía miedo, ansiedad, nerviosismo, o se sentía muy desgraciada por el embarazo, nuestro cuerpo se enteró de eso; si se sentía segura, feliz y satisfecha, también lo notamos”
-Christiane Northrup-

El legado que heredamos de nuestras madres

Cualquier mujer, sea o no sea madre, lleva consigo las consecuencias de la relación que ha tenido con su progenitora. Si esta ha transmitido mensajes positivos acerca del cuerpo femenino y de la manera en la que hay que trabajarlo y cuidarlo, sus enseñanzas siempre formarán parte de una guía para su salud física y emocional.

Sin embargo, la influencia de las madres también puede resultar problemática cuando el papel que ejercen resulta tóxico debido a una actitud descuidada, celosa, chantajista o controladora.

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“La mejor herencia de una madre a una hija es haberse sanado como mujer”
-Christiane Northrup-

Cuando conseguimos comprender los efectos que la crianza ha tenido en nosotras, comenzamos a estar dispuestas a comprendernos, a sanarnos, a ser capaces de asimilar lo que creemos de nuestro cuerpo o a explorar lo que consideramos posible conseguir en la vida.

La atención materna, un nutriente esencial para toda la vida

Cuando una cámara de televisión enfoca a alguien del público en un evento deportivo o cualquier otro acontecimiento… ¿Qué grita la gente generalmente? “¡¡Hola mamá!!”. Casi todos nosotros tenemos la necesidad de ser vistos por nuestras madres, buscamos su aprobación.

En origen, esta dependencia obedece a cuestiones biológicas, pues las necesitamos para subsistir durante muchos años; sin embargo, la necesidad de afecto y de aprobación se forja desde el minuto uno, desde que la miramos para ver si algo estamos haciendo bien o si somos merecedores de una caricia.

Tal y como señala Northrup, el vínculo madre-hija está estratégicamente diseñado para ser una de las relaciones más positivas, comprensivas e íntimas que tendremos en la vida. Sin embargo, esto no siempre sucede así…

Con el paso de los años esta necesidad de aprobación puede volverse patológica, generando unas obligaciones emocionales que propiciarán que nuestra madre tenga el poder de nuestro bienestar durante toda o casi toda nuestra vida.

El hecho de que nuestra madre nos reconozca y nos acepte es una sed que tenemos que saciar, a pesar de que para ello tengamos que sufrir. Esto supone una pérdida de independencia y de libertad que nos apaga y nos transforma

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¿Cómo comenzar a crecer como mujer y como hija?

La decisión de crecer implica limpiar las heridas emocionales o cualquier cuestión que haya quedado inconclusa en la primera mitad de nuestra vida. Esta transición no es una tarea fácil, pues primero tenemos que detectar cuáles son las partes de la relación materno-filial que requieren de resolución y curación.

De ello depende nuestro sentimiento de valía presente y futuro. Esto sucede porque siempre hay una parte de nosotras que piensa que debemos darnos en exceso a nuestra familia o a nuestra pareja para ser merecedoras de amor.

La maternidad e incluso el amor de mujer siguen siendo sinónimos culturales de sacrificio en la mente colectiva. Esto supone que nuestras necesidades queden siempre relegadas al cumplimiento o no de las de los demás. Como consecuencia, no nos dedicamos a cultivar nuestra mente de mujer, sino a moldearla al gusto de la sociedad en la que vivimos.

Las expectativas del mundo sobre nosotras pueden llegar a ser muy crueles. De hecho, yo hablaría de que constituyen un verdadero veneno que nos obliga a olvidar nuestra individualidad.

Esta son las razones que hacen tan necesaria la ruptura con la cadena del dolor y la sanación íntegra de nuestros vínculos o los recuerdos que tenemos de ellos. Debemos percatarnos de que estos hace tiempo que se convirtieron en espirituales.

Por lo tanto, nos toca hacer las paces con las rarezas con las que nos tocó vivir. Sean o no sean tan malas. No podemos escapar de ese vínculo, pues sea o no sea sano, manejará siempre nuestro futuro a su antojo.

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Fuente: lamenteesmaravillosa.com

Despenalización del aborto en tres causales: desafíos para los profesionales de salud mental

Despenalización del aborto en tres causales: desafíos para los profesionales de salud mental

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Por Javiera Navarro

¿Se ha puesto suficiente atención al dolor en el debate de la despenalización del aborto? Los psicólogos sabemos lo complejo que es tomar decisiones en medio del dolor y vemos cotidianamente en nuestras consultas cómo contar con la capacidad de decisión en minutos difíciles puede ser la mejor prevención de cuadros de estrés postraumático.

El año 2015 el psiquiatra norteamericano experto en trauma, Bessel Van der Kolk, publicó un magnífico libro llamado “The Body Keeps the Score” donde, cotejando un caso tras otro, da cuenta de cómo los seres humanos prevenimos los efectos del trauma cuando somos capaces de sentir que en medio de la tormenta podemos tomar algún control sobre nuestras circunstancias. La ley hoy devuelve a las mujeres (y a las familias) esa posibilidad de decidir su propio destino en minutos de profundo dolor. Ese es en sí mismo un motivo de celebración.

Pero existe otra razón digna de ser celebrada por los profesionales de la salud mental. Dentro del debate que se generó en el Congreso Nacional se agregó a la ley un nuevo elemento que me parece una oportunidad: “En el marco de las tres causales reguladas en el inciso primero, la mujer tendrá derecho a un programa de acompañamiento, tanto en su proceso de discernimiento, como durante el período siguiente a la toma de decisión, que comprende el tiempo anterior y posterior al parto o a la interrupción del embarazo, según sea el caso”. De este modo, la ley no sólo permite a las mujeres poder volver a tomar control en circunstancias tan difíciles, sino que, además, les otorga el derecho a ser acompañada en ese proceso.

El espacio psicoterapéutico es por definición un espacio para pensar juntos, jamás para decidir por otro o influir en las decisiones de otros. No podrían existir profesionales de la salud mental haciendo ese trabajo si el fin fuese incentivar a la mujer en cualquier sentido, sea el de continuar el embarazo o el de abortar.

Pero, no da lo mismo el tipo de acompañamiento al que tendrán derecho. La ley detalla que el acompañamiento “incluirá acciones de acogida y apoyo biopsicosocial ante la confirmación del diagnóstico y en cualquier otro momento de este proceso” y que, de haber continuación del embarazo, además “se otorgará información pertinente a la condición de salud y se activarán las redes de apoyo”.

Pero atención, si alguien quiere interpretar estos acompañamientos como espacio o forma de disuasión, está en un grave error. La ley es clara: “La información será siempre completa y objetiva, y su entrega en ningún caso podrá estar destinada a influir en la voluntad de la mujer”.

El acompañamiento debe ser entregado por personas entrenadas, esto es, desde un dispositivo profesional que incorpore características básicas propias de cualquier acompañamiento psicológico. La idea de que un profesional influya sobre la decisión de la persona a quien acompaña es un total contrasentido. El espacio psicoterapéutico es por definición un espacio para pensar juntos, jamás para decidir por otro o influir en las decisiones de otros. No podrían existir profesionales de la salud mental haciendo ese trabajo si el fin fuese incentivar a la mujer en cualquier sentido, sea el de continuar el embarazo o el de abortar.

En la misma línea, lo que no podemos celebrar aún, son las condiciones en las cuales estos programas de acompañamiento serán diseñados. Por ejemplo, ¿cuáles serán las características de estos programas de acompañamiento? ¿Cuáles serán los perfiles profesionales de quienes los ejecuten? ¿Qué competencias serán necesarias que tengan estas profesionales para acompañar a una mujer, pareja, familia en medio de una decisión tan compleja?

En mi experiencia como terapeuta trabajando en vínculos tempranos con mujeres embarazadas y con bebés recién nacidos, me toca frecuentemente escuchar historias difíciles de escuchar, cargadas además de una intensidad propia del período puerperal. Y es que este trabajo requiere de equipos preparados para tolerar altos niveles de sufrimiento. No es fácil escuchar a una madre que dice sentir asco por su guagua, no es fácil escuchar a una joven violada describiendo el rechazo que le genera que su bebé se acerque a sus pezones, no es fácil nunca en esta sociedad machista escuchar situaciones donde la maternidad no es aquella que hemos idealizado. Lo central para poder acompañar es poder escuchar desde un lugar del no prejuicio, desde un lugar, como decía el psicoanalista inglés Wilfred Bion, “sin memoria y sin deseo”.

Ahora bien, no sólo debemos hacer la pregunta por el tipo de profesionales que harán estos acompañamientos sino también por los recursos con que contarán ¿Estarán debidamente supervisados para tolerar el dolor?, ¿cuánto tiempo podrán trabajar con estas mujeres y eventualmente con sus bebés? o ¿quién asumirá los costos? Porque por muy bueno que sea el profesional, ninguna intervención es mágica y se requiere tiempo y recursos para que se construya un vínculo de seguridad. Y en los casos de las mujeres que decidan la continuación de sus embarazos ante cualquiera de las tres causales ¿está el Estado preparado efectivamente para acompañar a esa mamá y su bebé, que parten con condiciones adversas para garantizar las mejores condiciones para el desarrollo infantil? ¿Está el Estado preparado para poner a disposición de estas mujeres esos recursos?

Porque se trata de entregar servicios que ayuden a que se generen los vínculos de apego necesarios para la construcción de pilares sólidos para la salud mental de ese bebé, y también para devolver a la madre la posibilidad de gozar su maternidad. En este mismo sentido, ¿qué apoyos tienen en términos vinculares mujeres que han sido violadas y deciden conservar a sus bebés? ¿Hay servicios psicoterapéuticos para ellas y sus hijos para que logren elaborar esa experiencia y construyan el mejor vínculo afectivo posible? ¿Es esta ley un paso adelante en la posibilidad de garantizar que los niños vengan al mundo provistos de los vínculos de seguridad que necesitan para crecer y desarrollarse? La respuesta es que es una oportunidad si pensamos en esta ley no sólo como despenalizar el aborto, sino también como mejor acompañar a las mujeres y sus familias en uno de los minutos más importantes de sus vidas.

Las ganas de celebrar serán totales si esta ley no sólo devuelve a las mujeres la libertad de elegir sobre sus destinos, sino que además las acompaña (y las ayuda a elaborar) sus experiencias en torno a ser madres (ya sea si interrumpen o siguen con sus embarazos) para que puedan vivir (o volver a vivir a futuro) su maternidad desde el mejor lugar posible.

Fuente: elmostrador.cl

7 trucos para conseguir que al niño le resulte fácil estudiar

7 trucos para conseguir que al niño le resulte fácil estudiar

Muchas veces se nos olvida a los padres: estudiar no es fácil. Los niños tienen diferentes asignaturas y, de todas ellas, extraen nuevos conocimientos cada día. Su cerebro está en constante aprendizaje y la memoria se vuelve un aliado fundamental.

Tras un largo día en el colegio absorbiendo información, haciendo ejercicios y manteniendo la concentración, los niños llegan a casa y han de seguir estudiando, sobre todo cuando llegan a la educación primaria. ¿Crees que es fácil? La realidad es que no.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a gestionar todo esto? Te damos una serie de consejos para conseguir que al niño le resulte fácil estudiar.

Consejos para lograr que al niño le resulte fácil estudiar

  1. No presionar: en ocasiones los padres queremos acabar cuanto antes con las tareas escolares. Sucede también que hemos apuntado a los niños a actividades extraescolares y nos empeñamos en que, según salen del colegio, se pongan a estudiar y además, lo hagan rapidito para poder llegar a karate… ¡error! Dejemos que descansen un poco, merienden y, si puede ser, jueguen en el parque un rato y relajen la mente.
  2. Ejercicio físico: ¿Sabes qué recomiendan para facilitar el estudio? Caminar, dicen los expertos que caminar un rato ayuda a que el cerebro funcione mejor ya que acelera la circulación sanguínea. Si volvéis caminando del colegio a casa, será un momento perfecto para oxigenar el cerebro y prepararlo para el estudio, además charlar de lo que ha ocurrido en el día.
  3. Respetar los descansos: una vez que el niño comience a estudiar, no podemos pretender que siga haciéndolo durante 2 horas seguidas. Ni rendirá, ni conseguirás que remate bien los deberes, es preferible que trabaje durante 20 o 25 minutos, haga un descanso de 5 minutos y así hasta que termine. Esos breves intermedios servirán para que coja fuerzas y al niño le resulte fácil estudiar.
  4. Leer en alto: ¿eres de los que habla solo? ¡Enhorabuena! Según los más reconocidos psiquiatras hablar en voz alta ayuda a pensar mejor, a organizar el pensamiento y a superarse a sí mismo. Por lo tanto, leer la lección en alto y que el niño se escuche a sí mismo, le ayudará a estudiar y memorizar mejor.
  5. No dejar el estudio para la noche: está comprobado que durante la primera mitad del día el cerebro rinde mucho más que durante la segunda. Postergar el estudio para la última hora del día o antes de ir a dormir no merece la pena, al niño le resultará mucho más difícil.
  6. Utilizar herramientas digitales: podemos aprovechar todo lo bueno que nos brinda las nuevas tecnologías. Dejar que el niño busque en Internet aquello que no sabe, o recuerde las tablas de multiplicar mediante aplicaciones. Estudiar así será mucho más fácil y divertido. ¿Conoces Google Académico? Los resultados que muestra son únicamente enfocados a las materias del colegio o la Universidad, y no muestra otro tipo de resultados. Una estupenda manera de ayudarle en el estudio.
  7. Hacer esquemas: puede que perdamos una tarde o dos explicándole al niño cómo realizar un esquema, pero la efectividad de los mismos es alabada por maestros y pedagogos. Es una forma visual de resumir el contenido a estudiar.

Fuente: guiainfantil.com