Ideación suicida

Ideación suicida

eguiluzLa Dra. Lourdes Eguiluz, profesora investigadora de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México Escuela Nacional de Estudios Profesionales Iztacala), en el área de Terapia Familiar y Clínica de Educación y Desarrollo y Jefa del Proyecto de Investigación Salud, Familia y Medio Ambiente, fue invitada por ESA*, (Escuela Sistémica Argentina) en Agosto de 1983, a exponer sobre su trabajo de investigación y asistencia sobre el trascendente tema de la Ideación Suicida y el Clima Social Familiar entre los jóvenes. Lo que sigue es la edición de la conferencia y del diálogo posterior con el público asistente. Además se agregan algunos citas de un artículo de la Dra. Lourdes Eguiluz y las referencias bibliográficas del mismo.

Voy a iniciar esta plática hablándoles brevemente sobre lo que hago en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde soy profesora e investigadora desde hace 25 años. La materia que imparto en licenciatura es Metodología de Investigación. Inicialmente enseñábamos a hacer investigación desde un marco conductista. La teoría conductual tiene una visión sobre el ser humano pensándolo como un robot que responde a estímulos del medio ambiente. Sin embargo, poco a poco hemos ido dejando atrás los modelos positivistas para entender y explicar al ser humano y las cosas que les ocurren a las personas desde un nuevo paradigma. Esto implica necesariamente un cambio de método.

A pesar de que el método experimental ha resultado ser sumamente eficaz para la investigación en el campo de las ciencias físicas y naturales, no resulta ser el más adecuado para estudiar la complejidad humana. Las nuevas formas de investigar basadas en la hermenéutica, la etnografía, la fenomenología y la dialéctica, implican necesariamente una visión cualitativa de los fenómenos. Me gustaría marcar algunas diferencias entre estas dos epistemologías. Mientras lo cuantitativo es enumerativo (describe y cuenta solamente los fenómenos), lo cualitativo es constructivo (construye la realidad subjetivamente), lo cuantitativo tiene interés en la verificación y lo cualitativo en generar conocimiento, el conocimiento cuantitativo es deductivo mientras que el segundo es inductivo, lo cuantitativo se ostenta como conocimiento objetivo, mientras que el conocimiento producto del método cualitativo se sabe y acepta proveniente de un sujeto que interpreta y describe los hechos, por lo que resulta necesariamente subjetivo.

Sin embargo, trabajar con metodología cualitativa y emplear sus herramientas no resulta tan sencillo, como el hecho de aplicar un cuestionario y obtener datos estadísticos. Los métodos cualitativos nos obligan a reflexionar durante todo el proceso, nos hace entender las cosas tomando en cuenta el contexto donde ocurren y sobre todo, nos compromete más en la investigación, porque aceptamos de inicio la propuesta hecha por el célebre cibernetista Ernest von Foester quien señalaba que “el investigador está presente siempre en lo observado”.

Ideación Suicida en los jóvenes

Esta investigación que les presento, es la primera parte de una investigación mucho más amplia que va de lo cuantitativo a lo cualitativo, de lo simple a lo complejo y que implica no sólo la investigación sobre lo que está ocurriendo, sino también una propuesta de solución a los problemas detectados.

La primera fase la hemos iniciado en el mes de mayo pasado, el proyecto completo tendrá una duración aproximada de dos años. La primera parte es cuantitativa y su objetivo es conocer si los jóvenes estudiantes tienen ideación suicida, además de saber cuál es el clima social que reina en su familia y como pueden estos dos factores estar relacionados. Tanto la detección de ideación suicida, como la evaluación sobre el clima social familiar, se realizarán con dos instrumentos de medición seleccionados por su alta validez y confiabilidad.

Definimos ideación suicida como aquellos pensamientos intrusivos y repetitivos sobre la muerte autoinfringida, sobre las formas deseadas de morir y sobre los objetos, circunstancias y condiciones en que se propone morir.

Pensamos a nivel de hipótesis que los jóvenes inscritos en las carreras de la salud: medicina, enfermería, psicología, odontología por trabajar con personas y estar cercanos al dolor humano, están más propensos a pensar en la muerte que los estudiantes de otras carreras. También tomamos en cuenta como una variable importante la familia de procedencia, si el clima social familiar es positivo no habrá pensamientos suicidas o estos se presentarán muy esporádicamente.

Según las investigadoras Medina Mora y González Forteza del Instituto de Salud Mental, señalan que el suicidio puede entenderse como un proceso que comienza con la idea de suicidarse, pasa por la tentativa o los intentos de suicidio, hasta concluir con la muerte autoinfringida es decir con el suicidio consumado.

Consideramos que ese proceso podría truncarse si lo detenemos, es decir si lo descubrimos desde su primera fase. Al detectar a los jóvenes que tienen los puntajes más altos estamos en la posibilidad de ofrecerles terapia breve sistémica. Esta última fase también forma parte de la investigación. Porque las sesiones de terapia serían video-grabadas con el fin de analizarse y obtener datos que nos puedan servir para detectar no solo las causas sino las situaciones que han llevado a los jóvenes a pensar en el suicidio como una opción. En esta fase se emplearían entrevistas a profundidad e historias de vida como herramientas pertenecientes a la investigación cualitativa. Así con esta última fase cerraríamos las 3 partes que forman el proceso: investigación, enseñanza y servicio. A saber 1) la investigación cuantitativa a través de la medición y detección de la ideación suicida, 2) investigación cualitativa enfocada al servicio, la práctica clínica para la prevención y 3) la enseñanza del modelo de terapia breve sistémica a los alumnos del posgrado en Terapia Familiar.

Me gustaría comentarles algunos datos que hemos encontrado acerca de la Ideación suicida. Durante el congreso en el que participé recientemente en la ciudad de Salta, nos comentaban las compañeras que en algunas regiones de Argentina, están ocurriendo suicidios de gente cada vez mas joven, yo no sé si ustedes tienen conocimiento sobre ello. Sin embargo vemos que a pesar de que el suicidio se ha estudiado desde diferentes ciencias y desde distintos marcos teóricos, no se ha logrado aclarar porque la gente recurre al suicidio, ni que características presentan las personas proclives al suicidio.

Algo esta ocurriendo en las grandes ciudades como Tokio, Nueva York o México donde la gente recurre al suicidio como una forma de escapar de situaciones difíciles, probablemente tiene que ver con la situación económica, pero también tiene un correlato social. La familia donde participa el sujeto puede ser un disparador o un contenedor de la conducta suicida.

La muerte por suicidio constituye, después de los accidentes, la segunda causa de muerte entre los jóvenes de entre catorce a veinticuatro años. Las estadísticas que presenta en Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática, son datos que tenemos que afrontar, aunque no nos guste hablar de la muerte. Mucha gente piensa que no hay que hablar de la muerte, pretendiendo mantenerla alejada o incluso negarla. Algunas teorías psicológicas señalan que la ideación suicida expresada verbalmente es una forma de chantaje, aquí hay que tener cuidado; yo diría que nos detuviéramos a pensar si es válido éste recurso, porque aquí la equivocación no tiene cabida, de la muerte no hay regreso, entonces mejor pensemos si vale la pena hacer oídos sordos a éstas llamadas de auxilio.

En otra investigación que hicimos en 1995 sobre el suicidio, encontramos que algunas personas que recurrían a él, habían vivenciado recientemente un suicidio, de algún familiar: padre, hermano, primo; o habían tenido noticia de que una persona cercana afectivamente, se había suicidado, entonces parece como si el suicidio se contagiara.

Otro de los factores que están relacionados con la conducta suicida es la baja autoestima, esta circunstancia está relacionada con la depresión. Ambos son factores correlacionados con la ideación suicida y el suicidio consumado. También se ha encontrado que el fácil acceso a instrumentos de fuego u otros objetos peligrosos, favorecen que la idea se lleve al acto. Otros factores son la soledad, los problemas económicos, los problemas con los padres, con los compañeros. Las pérdidas en general, sean económicas, emocionales o afectivas, pueden llevar al pensamiento suicida.

Se ha encontrado que las personas que han tenido una infancia de violencia o personas que tienen historias de abuso físico o sexual, tienden a ampliar los sucesos negativos ocurridos en la vida adulta. Por ejemplo, la pérdida de un ser querido les hará un impacto mucho mayor, que a otra persona que no tuvo experiencias traumáticas en su infancia.

Otro elemento importante que encontramos son las relaciones familiares. Las personas que viven en una familia con buenos niveles de comunicación, con posibilidades de hablar y ser escuchados, no tienen tanta probabilidad de cometer suicidio como los muchachos que viven en una familia desarticulada, autoritaria, donde no existe la comunicación. La familia es un factor importante para la mayoría de los jóvenes, el ajuste emocional es mejor cuando estas familias son cohesivas, expresivas, y fomentan la independencia de sus miembros. Las familias demasiado amalgamadas o excesivamente autoritarias, que no fomentan la independencia, en donde a los hijos les cuesta mas trabajo desprenderse y se ven restringidos en su posibilidad de crecimiento, también pueden recurrir al suicidio como una forma de escape.

Hasta aquí, todo lo que corresponde a la investigación previa, a lo que ahora se ha dado en llamar “el estado del arte”. Vamos en seguida a hablar sobre la investigación realizada.

Clima Social Familiar e Ideación Suicida

El objetivo de esta investigación fue evaluar el clima social que reina en la familia de los jóvenes estudiantes y relacionarlo con la ideación suicida.

Sujetos: participaron de manera voluntaria 100 jóvenes, con edades comprendidas de entre 17 a 26 años de edad, que asisten como alumnos de la licenciatura en psicología.

Instrumentos que utilizamos:

A los jóvenes se les aplicaron dos instrumentos: escala de ideación suicida elaborada por Roberts y la evaluación de clima social familiar de Moss. La aplicación de ambos instrumentos llevó entre 45 minutos y una hora. La escala de Ideación suicida evalúa la presencia de sentimientos y de pensamientos sobre la muerte. Mientras que la escala de clima social familiar sirve para conocer las características de la familia y evalúa tres aspectos importantes, uno es la relación de cohesión, otro es el desarrollo y un último aspecto es la estabilidad. En la parte de relaciones se evalúa la cohesión y la expresividad de conflicto, con todos los factores importantes dentro de lo que es lo relacional; dentro del aspecto de desarrollo se evalúa autonomía, comportamiento, intelectualidad, cultura social recreativa y moralidad, religiosidad. Y por último estabilidad donde se evalúa: organización y control.

La situación de evaluación:

Los instrumentos se aplicaron dentro del salón de clases con la autorización tanto de los profesores como de los alumnos que se ofrecieron como voluntarios para responder a los instrumentos.

Resultados obtenidos:

Los resultados nos indican que el 51% de los estudiantes de psicología pensó por lo menos en la última semana en suicidarse, lo cual es un dato sumamente alto. Les aclaro que ésta evaluación se hizo a términos del semestre; aquí tendríamos que efectuar una réplica para comprobar si aplicando los mismos instrumentos en otro momento del semestre los datos varían.

De las mujeres evaluadas, el 47% presentó algunos de los síntomas de Ideación suicida durante la semana anterior a la evaluación. Mientras que de los varones el 63.6%; lo cual indica que los hombres piensan mas en el suicidio que las mujeres. Este dato se contradice con lo encontrado en la bibliografía donde se señala que las mujeres piensan mas en suicidarse, lo intentan mas, pero no se suicidan tanto como los hombres.

Analizando el perfil de la muestra con Ideación suicida encontramos que el síntoma que se reportó con mas frecuencia fue el que indicaba sentimientos de no poder seguir adelante: el 22.8% de los hombres reportaron tener pensamientos sobre la muerte de uno a dos días durante la semana anterior a la evaluación y solo el 15.4% de las mujeres reportaron estos síntomas con la misma persistencia. En la escala de clima familiar se obtuvieron correlaciones entre las diez subescalas, como les decía al principio esta escala evalúa varios factores entonces entre ellos se sacaron correlaciones y se encontró una alta correlación entre los factores que conforman la prueba de clima social.

Las correlaciones entre la escala de ideación suicida y clima social familiar fueron negativas, esto significa que cuando en las áreas de clima familiar se obtienen puntajes altos, los puntajes en Ideación suicida son bajos; los tres factores que salieron más altos, lo que quiere decir que éstos factores no favorecen la ideación suicida son:

la cohesión familiar
la expresividad
la actuación
De acuerdo con los resultados las personas que presentaron mayor riesgo de Ideación suicida fueron los sujetos de sexo masculino, esto concuerda con los resultados encontrados en una investigación que en el 95 realizó una servidora más allá de que no podría ser comparada directamente porque durante esa investigación se usaron distintos instrumentos de medición.

Sin embargo en otra investigación, realizada por González Forteza también en México, se encontró que las mujeres tienen mayor prevalencia de Ideas suicidas lo cual suele atribuirse a cuestiones culturales ya que los hombres aunque tengan sentimientos depresivos no lo hablan. Puede ser que no lo admitan porque consideran que es una debilidad, los hombres en México son “muy machos”….y entonces no se permiten éstos sentimientos, por lo que parece preferible negarlos o transformar la depresión en agresión.

Estudiar la Ideación Suicida resulta bastante complejo, porque hay mucha gente que no sabe que tiene Ideación suicida o no quiere reflexionar seriamente en ello. Hay muchos comportamientos que llevan a la muerte como un proceso largo y que no se toman como actos suicidas propiamente dicho, por ejemplo: una persona que tiene diabetes y que sin embargo no se cuida; los trastornos de la alimentación como la bulimia o la anorexia, son formas de suicidio pero más a largo plazo.

Muchas costumbres de nuestros pueblos ancestrales, como los Aztecas, los Incas, están relacionadas con la muerte, se hacer rituales sobre la muerte el día 2 de noviembre; se hacen arreglos sobre las tumbas con flores de zempazuchitl, flores de un color amarillo naranja que crecen durante esa temporada, se hacen también comidas especiales que le gustaban al difunto, se hace un altar de muertos con velas y la foto de la persona muerta, además de una serie de tradiciones que demuestran que nuestros pueblos aceptaban la muerte como parte de la vida. En el museo de antropología en la Ciudad de México, hay una escultura tallada en piedra de onix, la mitad de la cabeza es una calavera y la otra mitad aparece encarnada, lo cual nos hace pensar que para las culturas prehispánicas la vida y la muerte pertenecen a la misma unidad. Esto se ha ido perdiendo, a la muerte la hemos dejado aparte, está separada, escindida de la vida. Hoy nadie quiere hablar de ella, nadie quiere tenerla presente.

Uno de los problemas que tuvimos en la investigación fue que muchos jóvenes cuando hablábamos sobre el objetivo de la investigación, decían que no querían ser evaluados, esto nos hace pensar que hay un rechazo hacia la muerte: “no me hagan pensar que voy a morir, porque me pongo mal”; hay un rechazo total, no se puede aceptar que el morir es parte de la condición humana, pero a pesar de ello, es la única certeza que tenemos.

Hasta aquí termina la investigación, pero me gustaría abrir un diálogo con ustedes sobre el tema, alguien quiere hacer alguna pregunta o comentario?

Diálogo con el público asistente

Pregunta: quería preguntarte si en algún momento encontraste una correlación entre hijos de suicidas (o con padres suicidados) y la tendencia de ellos?

Dra. Eguiluz: directamente no se realizó esa pregunta en ésta investigación, porque utilizamos instrumentos ya elaborados, pero en la investigación del ´95 una de mis preocupaciones era un poco lo que tú señalas, porque sí creo que hay un aprendizaje, yo sí pienso que hay posibilidades de que alguien que haya vivido esta experiencia puede intentarlo. Pero también está la posibilidad de reflexión y de cambio; y nunca llevarlo a cabo. El suicidio es algo que generalmente se oculta en la mayoría de las familias, porque es una situación muy penosa y dolorosa, y para algunos incluso de deshonra. Eso dificulta la posibilidad de ayudar terapéuticamente, cuando no se conoce con claridad lo ocurrido, pero lo extraño es que la mera sospecha puede llevar al mismo resultado.

Comentario: El tema de ocultar el suicidio, es bastante ancestral, se sabe que en Grecia Clásica, a los suicidas los enterraban separando la mano que había cometido el acto, del resto del cuerpo, socialmente esta mal visto, casi todas las culturas tienen un rechazo con respecto al suicidio, no siempre con la muerte, pero me parece que en general sí con el suicidio. Salvo cuando tienen un carácter mas espiritual, religioso, de entrega pero si es rechazado el suicidio “tradicional”, en el que uno se quita la vida en un sentido mas egoísta.

Recuerdo una investigación con respecto a la cantidad de suicidios en Estados Unidos, donde parece que el índice de suicidios mas altos está entre los médicos y en especial en los psiquiatras, esto se lo asoció con el síndrome Bournout respecto al trabajo clínico de los psiquiatras. Ahora teniendo en cuenta su investigación, pareciera que los estudiantes de psicología antes de tener experiencias clínicas, ya tienen una predisposición alta, con lo cual pareciera que la elección de la carrera puede llegar a estar relacionada con eso, no solamente con el deterioro…

Dra. Eguiluz: Me parece muy interesante lo que decís, el hecho de que los estudiantes de psicología tienen alta ideación previo a tener la experiencia terapéutica, nos hace pensar que los trabajadores de la salud tienen mas posibilidades de suicidio que otros profesionales, lo cual podría estar condicionado por esto que ya existe desde antes.

Ahora si hacemos ésta pregunta que yo hago generalmente a los estudiantes de nuevo ingreso: ¿Porqué estas aquí?, o ¿Porqué decidiste estudiar psicología? La mayoría te va a contestar dos cosas:

“Porque quiero ayudar a otros”, y “Porque me quiero ayudar a mí mismo”, con ésta última respuesta vas a encontrar que es probable que éstos chicos tengan un problema de identidad, que hayan sufrido violencia física o agresiones muy fuertes, hayan sido violentados en el aspecto sexual; son jóvenes que tienen ya una problemática muy seria que tiene que ver con la identidad, la personalidad.

Es interesante este tema para hacer una investigación mas profunda, con esto que tú estás diciendo, creo que valdría la pena saber porque los muchachos quieren estudiar psicología y no otra carrera.

Pregunta: Cuando un adolescente juega con la muerte, por ejemplo en deportes de riesgo, y termina matándose, se podría considerar que eso es un suicidio o es un accidente?

Dra. Eguiluz: yo diría que oficialmente es un accidente pero psicológicamente sería un suicidio a largo plazo, es como el caso de los deportes de riesgo, cosas que la sociedad permite pero que sabemos que la persona está corriendo un gran riesgo. La pregunta obligada sería porque decidió ser torero, o ser corredor de autos? Ahí es donde deberíamos buscar, porque una vez que se convirtió en una profesión es muy difícil que la gente reconozca que está corriendo un riesgo, por ejemplo el policía, el bombero…

Comentario: Fenómenos como el samurai, los kamikaze, la semántica del sacrificio humano, tiene otra significación….

Dra. Eguiluz: La evaluación del acto suicida tienen que ver con las épocas, con las culturas, es muy diferente si el suicidio es considerado un acto de valor o de gran desprestigio. Entonces depende de la idea que se tenga, del significado que se le de al suicidio, se le va a permitir o no. Es la connotación social la que pone el signo de mas o de menos en el suicidio, no es la persona aislada, sino la persona dentro del grupo social.

Pregunta: ¿En cuanto a los métodos empleados para el suicidio, encontraron diferencias entre hombres y mujeres?

Dra. Eguiluz: Aquellos métodos que deteriorarían la imagen no son muy empleados por las mujeres, los hombres buscan una muerte mas violenta, recurren a la pistola. Si una mujer se daría un balazo, se lo daría en el corazón, pero el hombre se lo da en la cabeza, es muy simbólico, en los hombres “truenan las ideas “, en la mujer “truenan los sentimientos”. Al hombre no le importa cómo quede el cadáver, a la mujer sí; la mujer es mas teatral, recurre al veneno por ejemplo, intenta mas el suicidio y no lo consuma, el hombre en cambio dice me suicido y punto, se suicida; la mujer lo intenta mas veces.

(*) Perspectivas Sistémicas agradece a los directores de ESA, el Lic. H. Serebrinsky y el Dr. M. Ceberio la invitación a la conferencia de la Dra. Lourdes Eguiluz.

Este artículo fue publicado en el nº 78 de Perspectivas Sistémicas (Septiembre- Octubre del 2003)

Referencias Bibliográficas

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Fuente: www.redsistemica.com.ar (por: Luz de Lourdes Eguiluz)

¿ CÓMO UTILIZAR MEJOR NUESTRO TIEMPO EN VACACIONES ?

¿ CÓMO UTILIZAR MEJOR NUESTRO TIEMPO EN VACACIONES ?

Existen múltiples recomendaciones que podemos considerar al momento de salir de vacaciones para que éstas nos ayuden efectivamente a descansar y sean provechosas, ya sea decidamos salir de viaje o quedarnos en casa. Quisiera compartirles algunas a continuación:

1) Diseñar horarios y ciertas rutinas de autocuidado: Es natural que si existe un alto nivel de cansancio acumulado, queramos destinar algunos días a dormir hasta tarde y no programar nada más que estar en cama todo el día, pero a la larga si esto continúa, puede traernos más cansancio, ansiedad e incluso desmotivación anímica.

Por esto, podemos crear un horario un poco más holgado para el descanso en vacaciones, pero que se mantenga como parte de nuestra rutina, por ejemplo, levantarse a las 9.30 am todos los días y dormir una siesta breve luego de almorzar. Además, es clave incluir dentro de nuestras vacaciones actividades que nos aporten a nuestra salud física o mental, y que podamos incluirlas a nuestro horario del día a día, por ejemplo, salir a andar en bicicleta o realizar algún deporte, pasear al aire libre en contacto con la naturaleza, leer un libro de nuestro interés, aprender a cocinar una nueva receta, jardinear, tomar un curso para desarrollar alguna destreza específica (yoga, tai chi, pintura, etc.), entre muchas otras iniciativas que aportarán a nuestra calidad de vida.

2) Sacarse el pijama !! Recuerden que “hay un mundo allá afuera”: Si bien un día a la semana puede ser dedicado a ver series, estar en el computador y descansar en pijama todo el día, psicológicamente este encierro nos traerá mayor sensación de cansancio y aislamiento, además de limitar nuestras posibilidades de aprendizaje y crecimiento. Por esto, es clave comenzar con una buena ducha, cremas, auto cuidado corporal para sentirnos atractivos y empezar bien el día, para luego planificar actividades fuera de casa. En esta temporada existen muchas ferias, eventos, charlas, seminarios, obras de teatro y distintos panoramas que pueden ser muy entretenidos, hay que animarse.

3) Regular el uso de pantallas y conexión a la tecnología: Si estamos de vacaciones es ideal desconectarse de los mails laborales, informes o tareas. Si algo quedó pendiente, es mejor organizarse y planificar uno o dos días para trabajar y luego tomar las vacaciones de verdad, en vez de trabajar “un poquito” todos los días.

Distinto es si nuestra intención es aprovechar las vacaciones para reforzar o nivelar aprendizajes para que cuando volvamos a estudiar o trabajar nos sintamos mejor preparados frente a los temas que estábamos débiles. Muchas personas dedican parte de sus vacaciones a tomar cursos de perfeccionamiento, estudiar idiomas u otros temas, lo clave es encontrar un balance para que exista de todos modos momentos de descanso y recreación que nos permita disfrutar y recargar energías.

En general, para poder descansar de forma efectiva, se recomienda no utilizar pantallas (computador, televisión, videojuegos, celular, ipad, etc…) más de 2 horas al día y regular las veces que estoy atento al celular (por si llegó mensaje, mail o apareció algo de facebook). Lo ideal es ponerse un horario para revisar el celular y en vacaciones mantenerlo más bien delimitado para marcar una diferencia con la temporada laboral.

Programar una respuesta automática del mail refiriendo se está de vacaciones y a la vuelta se contestará, puede poner mejores límites y ayudarnos a descansar.

4) Controlar y tomar medidas para mejorar nuestra salud: Empezando el año es un buen tiempo para chequear cómo estamos, aunque no siempre lo tengamos presente, se sugiere visitar oftalmólogo para cambiar lentes al menos 1 vez cada 2 años, hacer limpieza dental 1 vez al año mínimo, al igual que el papanicolao, ecotomografías mamarias o mamografías, chequear nuestros niveles de colesterol, azúcar y otros, nos pueden ayudar a detectar a tiempo algunos trastornos y darles la atención que requieren. Por otra parte, una visita al nutriólogo o nutricionista nos puede ayudar a revisar cómo estamos alimentándonos y mejorar nuestros hábitos. Más de la mitad de los chilenos sufrimos de sobrepeso, existe bastante sedentarismo y por ende, aumenta el riesgo de sufrir patologías cardiacas, diabetes, entre otras. Tomar conciencia de lo importante de mantener una vida sana desde la alimentación, el ejercicio físico, las horas de sueño, entre otras, puede ayudarnos a comenzar mejor este año con cambios positivos.

5) Ordenar la casa, embellecer y cuidar el lugar donde vivimos: Una conducta saludable es darse el tiempo para revisar closet, bodegas, despensas y nuestra casa en general para regalar o vender aquello que ya no utilizamos, limpiar todo a fondo y revisar si hay algunas mejoras que ayudarían a que nos sintiéramos más cómodos o satisfechos con el lugar en que vivimos, desde armar una huerta pequeña, a cambiar el color de las paredes, o hacer proyectos manuales que nos ayuden a sentir más identidad con nuestro hogar y sentirlo más cálido. El terminar este proyecto nos ayuda a sentirnos más ligeros (acumulando menos) y orgullosos de lo que construimos.

6) Disfrutar de comidas y fomentar un mayor encuentro familiar y social: En vacaciones es ideal darse la pausa necesaria, cocinar juntos o salir a comer a restaurantes, tomar desayuno, almuerzo y cena con sobremesa, donde todos en la familia puedan ayudar y compartir conversaciones que aporten a que se vayan conociendo más, aumente la confianza y los momentos que los unen. Visitar parientes, invitar amigos o retomar amistades que se han dejado de lado “por falta de tiempo” para compartir un café o algo rico acompañado de una buena conversación, es una conducta que aumenta nuestros niveles de bienestar y felicidad.

Por otro lado, es importante facilitar la posibilidad de que nuestros hijos se sigan relacionando con compañeros o que generen nuevos amigos, llevándolo a instancias donde pueda conocer otras personas, invitando a la casa o a panoramas algunos de sus compañeros e incentivarlo a que mantenga el contacto.

7) Si viajamos en nuestras vacaciones, balancear el “conocerlo todo” con el descanso: Es natural que muchas personas quieran aprovechar el tiempo del viaje en tours o recorridos extensos para conocer el destino elegido, pero hay que cuidar no cansarse en exceso, evitar lesiones por sobre exigirse demasiado y reponer energías para que empecemos en mejores condiciones la nueva temporada laboral.

8) Planificar con tiempo y no sobre endeudarse para vacaciones: para disminuir el estrés y la ansiedad, aporta bastante el organizar desde antes tus vacaciones, no solo dónde ir, alojar y qué quisieras hacer, sino también programa un ahorro constante durante el año para no caer en créditos de altos intereses que luego pesarán durante todo el año. Ajusta las vacaciones a tu presupuesto para no generar nuevos problemas.

9) Desarrolla tu curiosidad y sale de tu “zona de comfort”: Las vacaciones son un momento óptimo para aprender, tener nuevas experiencias, atreverse a tomar riesgos moderados que nos saquen de nuestra comodidad habitual y nos lleven a vernos actuar en situaciones que nunca antes imaginamos, hablar con personas desconocidas, intentar hablar un idioma extranjero, adaptarte a costumbres culturales diferentes, entre tantas otras vivencias nos ayudan a aprender más sobre nosotros mismos, valorar lo que existe en nuestra ciudad o país, desarrollar una mayor identidad y reflexionar sobre la vida en si misma, lo cual siempre implicará un crecimiento, además de construir recuerdos que no se olvidarán tan fácilmente y que podrás saborear y acudir a ellos para conectarte con esas emociones positivas cada vez que desees. Por algo existen múltiples investigaciones que avalan que las experiencias impactan mucho más en nuestra felicidad que las cosas materiales.

10) Aprende a disfrutar de la soledad y el silencio: las vacaciones nos dan la oportunidad de no estar rodeado de personas con las cuales trabajamos o estudiamos habitualmente, muchas veces nuestros amigos o parejas incluso pueden viajar y nos quedamos un tiempo más solos, lo cual siempre puede traer beneficios si sabemos apreciar este espacio. Darte el tiempo para reflexionar y tomar conciencia de quién eres, qué te gusta, qué no te gusta y atreverte a hacer aquellas cosas que te hacen feliz como individuo aunque no estés con un otro que te acompañe, puede entregarte una mayor confianza en ti mismo, dominando los miedos, queriéndote y teniendo la posibilidad de revisar qué tan feliz estás contigo mismo y con la vida que has construido, pues esa es la base, los otros vienen a enriquecerla aún más, pero si no estás feliz con lo primero es más fácil caer en dependencias, miedos, ansiedades y dificultades relacionales. Estar solo y pensar en tí puede ayudarte a generar cambios positivos de gran impacto, ver qué es lo que realmente valoras en la vida y qué podrías dejar. De vez en cuando el silencio puede ser una gran ayuda. No huyas de él.

11) Toma un trabajo temporal o voluntariado: El objetivo de trabajar durante las vacaciones va más allá del dinero, muchos estudiantes deciden hacer esto un tiempo para así ahorrar y salir de vacaciones luego o financiar algún proyecto, pero lo que es más esencial es que al trabajar en algo diferente a lo que uno hace habitualmente, se generan nuevas relaciones con otras personas, nuevos aprendizajes y habilidades que pueden servir para toda la vida (responsabilidad, puntualidad, compromiso, amabilidad, etc.). Por otra parte, decidir hacer trabajos voluntarios es un aporte para la vida inmensamente significativo pues la generosidad impacta positivamente no solo a quien la recibe sino mucho más a quien la da.

12) Plantéate objetivos realistas: Muchas veces dejamos mil ideas que queremos realizar para “cuando tengamos tiempo en vacaciones”, pero para evitar estrés y frustraciones es importante colocar metas que sean alcanzables y realizables, sin perder el foco de que las vacaciones nos deben ayudar a recuperarnos del cansancio del año. Si queremos en 3 semanas hacer algún trabajo lucrativo, hacer yoga, ir a la playa, practicar running todos los días, ir a visitar a los familiares, aprender a cocinar, entrar a un curso de inglés, pintar la casa y ordenar a fondo, hacer chequeos de salud anuales, ver amigos o muchos otros proyectos, puede que perdamos el aliento antes de lograrlo… Planifica bien qué deseas hacer con este tiempo, qué decisiones son las que mejor te harían y si te quedan pendientes, dale un valor a eso y organízate para realizarlo de verdad durante el año y no dejarlo olvidado.

13) Prepararse para el regreso: Para que efectivamente lleguemos al trabajo o al estudio con más energía, es clave dejar los días previos para descansar más y acercar los horarios a los que tendremos luego. Por esto no es recomendable aterrizar un domingo de las vacaciones fuera de la ciudad para entrar al día siguiente a trabajar. Hay que prepararse física y emocionalmente para retomar la jornada académica o laboral, empezando a levantarse y acostarse más temprano, teniendo listo con anticipación las compras necesarias para comenzar la etapa (libros, uniformes, cuadernos, ropa de trabajo, etc.) y tener claridad de qué es lo que se viene, cuáles son los proyectos que requerirán mayor atención a nuestro regreso, cuáles son los desafíos, las necesidades y temas que vendrán, pues esto nos permitirá predecir mejor el escenario al cual nos enfrentaremos y manejarlo con menor ansiedad.

Espero que estas ideas puedan ser de ayuda para que estas vacaciones sean gratificantes y traigan buenas experiencias de crecimiento… Anímate e iniciarlas con una sonrisa, es TU tiempo y eres el protagonista de lo que quieres hacer de él. Un abrazo y a disfrutar!!!.

Fuente: www.sanarte.cl (Por Mónica López H.)

¿Qué es el apego y cómo podemos fomentarlo con nuestros hijos/as?

¿Qué es el apego y cómo podemos fomentarlo con nuestros hijos/as?

Ps.Felipe Lecannelier Acevedo.
Director del Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN).
Universidad del Desarrollo

El apego es la relación afectiva más íntima, profunda e importante que establecemos los seres humanos. Este apego afectivo se caracteriza por ser una relación que es duradera en el tiempo, suele ser estable, relativamente consistente, y es permanente durante la mayor parte de la vida de una persona. Ejemplos de relaciones de apego son las que se desarrollan entre las parejas y entre los hijos e hijas y sus madres/padres (y a veces entre profesionales y sus pacientes y/o alumnos). Aquí nos centraremos en el apego entre los hijos/as hacia sus madres/padres.

En la actualidad se considera que el apego es uno de los aspectos más importantes en el desarrollo de los niños, debido a las siguientes razones:

  • Primero, el apego es una necesidad biológica que todos los seres humanos tenemos (de igual importancia que comer o respirar), esto quiere decir que los niños (y los adultos) necesitan vivir vinculados a otras personas que los cuiden y los quieran.
  • En segundo lugar, el apego es importante porque es el “espacio vital de crecimiento del niño”, es decir, que la calidad del apego que reciba el niño/a va a influir en cómo se comportará y desarrollará en el futuro.
  • Finalmente, el apego es lo que da al niño un sentido de seguridad, autoestima, confianza, autonomía y efectividad para enfrentar el mundo, de acuerdo a la calidad afectiva que reciba de sus padres.

Teniendo en cuenta todas estas razones, es muy importante aclarar que el apego no incluye todas las instancias de crianza y relación que se establecen con el niño/a. El apego se forma específicamente en aquellos momentos donde ellos sienten o expresan algún malestar (sea porque se sienten solos, están enfermos, se hicieron daño, etc.) y el modo cómo los padres calman ese malestar.

De una forma más clara y directa es posible afirmar entonces que la calidad del apego que los hijos establecen con uno está determinada por el modo como se suele calmar los diversos malestares que pueden sentir o vivir. Si por ejemplo, un niño se cae, llora, y los padres lo retan, o si a un bebé se lo deja llorar por mucho tiempo, o si se deja solo a un niño o niña por largos periodos, entonces todos esos son modos que no calman al niño, sino que lo dejan con más malestar (y por ende, son modos inadecuados de establecer apego). Por lo tanto, el apego es una relación afectiva estable, duradera, íntima que determina en gran parte el desarrollo presente y futuro del niño/a, y que se forma en los miles de momentos en donde un infante expresa su necesidad de ayuda y lo que los padres hacen con ese malestar. Desde este punto de vista, inevitablemente surgen muchas preguntas e interrogantes sobre el modo más adecuado de cuidar y calmar a los niños.

Históricamente, los padres y madres hemos recibido muchos consejos y guías que se contraponen con lo que las investigaciones en apego han demostrado. Algunos de estos mitos de la crianza son:

  • el apego sólo se forma con contacto piel a piel en el momento del parto: si bien este momento es muy importante para el desarrollo del niño y el desarrollo del vinculo con la madre, ha sido un error pensar que aquellas madres que lo hacen tendrán buen apego y las que no lo hacen no lo tendrán. El apego no se forma en un solo instante de minutos u horas, sino en el día a día de la relación con el niño, desde el nacimiento hasta la adultez.
  • las instancias de juego son las principales para formar un apego sano: el juego es una instancia vital para el desarrollo del niño, pero no tiene sentido jugar si por otra parte, no se los suele calmar y apoyar cuando lo necesitan. Algunos padres y madres sólo interactúan de modo positivo con los niños en el juego, pero no los calman adecuadamente cuando les pasa algo negativo.
  • la lactancia es otra de las principales instancias para formar un apego sano: aunque nadie duda de los impresionantes beneficios de la leche materna, es un error pensar que solo se hace apego en este momento ya que tal como se ha mencionado el desarrollo del apego es una actividad diaria y continua referida a calmar el stress de los niños.
  • a los bebés y niños/as no se les debe tomar siempre en brazos, de lo contrario se mal acostumbrarán (y mal criarán): los estudios han mostrado lo contrario. Aquellas madres o padres (o cuidadores importantes para el niño) que suelen siempre calmar al niño, darle contacto afectivo y físico continuo, suelen tener niños “mejor comportados”, mas calmados (y menos descontrolados). El contacto físico constante da seguridad al niño, y lo protege de futuros problemas afectivos y conductuales.
  • si a un niño se lo consiente en todo, se “mal criará”: los niños que se tildan de “mal criados” no es porque se les da todo, sino porque los padres en algunas ocasiones les dan todo, pero en otras cambian su conducta de modo inconsistente, es decir el niño/a se confunde y se siente inseguro del cariños de su padre y madre. Si a un bebé o niño se le da todo en términos de cariño, se le está enseñando a confiar, querer y comunicarse con los otros (y a calmarse a sí mismo).
  • los bebés tienen que aprender a ser independientes desde temprana edad (dormir solos, jugar solos, aprender a estar solos, etc.): los bebés no están biológicamente preparados para aprender a estar solos (¡ningún ser humano lo está!). Entonces, cuando se busca que los niños sean independientes a temprana edad, en el fondo lo que se está haciendo es fomentar su soledad, y su falta de confianza en el cariño de los padres. De a poco hay que ayudarlos a desarrollar su autonomía, pero estando siempre atentos a apoyarlos.
  • cuando un bebé o niño hace una pataleta se la debe ignorar: los estudios son claros en mostrar que cuando se hace eso, el niño aumenta mas su rabia, frustración, y por ende, no solo hace mas pataletas, sino que siente rencor hacia sus padres (si esto se hace de un modo relativamente continuo).

En conclusión, la importancia del apego en la crianza nos dice que tenemos que entregar todo el cariño, afectividad, contacto físico, que podamos a los niños. Es de ese modo como ellos aprenderán a enfrentar el mundo de un modo adecuado.

Es importante tener en cuenta ciertas habilidades fundamentales que pueden ayudar a fomentar un apego sano con los hijos. Más de 30 años de estudios han mostrado que son 4 las habilidades fundamentales que se deben tratar de aplicar de un modo secuencial:

  • Atención: aquí se refiere a la habilidad básica de atender, contactarse afectivamente y comprometerse con el desarrollo del niño.
  • Mentalización: esto se refiere a la habilidad de saber empatizar y comprender lo que le está ocurriendo a un niño (especialmente en momentos de stress. Esto implica no criticar ni inferir intenciones negativas en el niño “el es un manipulador”; “ella es agresiva y le gusta pelear”), sino más bien hacer el esfuerzo por comprender qué está tratando de expresar un niño con su malestar (“se enojó porque quiere que lo tomen en brazos”).
  • Automentalización: aquí se refiere al proceso de entender qué le pasa a uno como padre y madre cuando los niños/as expresan cosas negativas. Es decir, entender que muchas veces solemos culparlos de cosas que nos molestan a nosotros.
  • Regulación: por último, lo anterior no tiene sentido si es que uno no se tranquiliza y enfrenta al niño/a de modo que se calme y disminuya su malestar (no que lo aumento). Son muchas las cosas que los padres hacemos que dejan al niño más estresado y molesto. Debemos estar atentos para esforzarnos y mejorar en esto.

Es muy recomendable ensayar estas habilidades como una actitud frente a la crianza de los niños y niñas (especialmente cuando ellos se sienten mal, independiente de la razón).

Por último, si se hace una siglas con el nombre de cada una de estas 4 habilidades, tiene que en el fondo desarrollar el apego es A.M.A.R a los hijos e hijas.

Fuente: www.crececontigo.cl

Los efectos en tus hijos del ‘rincón de pensar’ y otros castigos

Los efectos en tus hijos del ‘rincón de pensar’ y otros castigos

Aislar e ignorar física y afectivamente al niño sólo logran que obedezca por miedo

Una madre encadena a una farola a su hija de ocho años por faltar a clase, era el titular de la noticia publicada en este medio hace unos días. Estoy convencida de que la mayoría de los padres y madres que la leyeron pensaron que era una barbaridad. Sin embargo, y conviniendo con todos en que efectivamente lo es, yo quiero hoy hablar de otras formas de maltrato infantil cotidianas, normalizadas, asumidas por la mayoría de los que educan y que llamamos eufemísticamente castigo.

La forma en que castigamos a nuestros niños ha evolucionado en los últimos años, en los que el castigo físico es cada vez menor y peor visto, porque además es ilegal. Sin embargo, han aparecido formas aparentemente más benignas, como la famosa y generalizada “silla o rincón de pensar”. Este engendro gestado y parido por el conductismo más mohoso y maquillado no es otra cosa que el famoso tiempo fuera (time out) disfrazado de moraleja reflexiva. De todos los que somos padres o educadores es sabida la capacidad de reflexión que tiene un niño de tres o cuatro años sobre un suceso o una conducta inadecuada. Hagan el experimento y pregunten a un niño qué ha estado pensando después de estar un rato sentado en la silla de “pensar” y sin riesgo a equivocarme la mayoría le dirá que solo a que pasara el tiempo y le dejaran continuar su vida.

Eso, en el mejor de los casos, porque la silla de pensar es la silla del resentimiento y la confusión. Es una técnica punitiva, se trata de una expulsión o aislamiento del niño sin dotarle de ningún tipo de herramienta para que aprenda a gestionar el conflicto. Un niño no sabe pensar si no es guiado y acompañado con un adulto y desde luego, nadie puede pensar inundado de ira o de frustración. Aislar e ignorar física y afectivamente a un niño no educa. Por el contrario, contenerle, ayudarle a calmarse (respiración, frasco de la calma, un cojín preferido, un abrazo si se deja, unas cuantas carreras…), para después guiarle hacia una reflexión sobre lo ocurrido y tratar conjuntamente de encontrar una mejor manera de hacer las cosas, sí educa. Porque no se trata solo de decirle lo que no es correcto, sino de mostrarle caminos alternativos al mal comportamiento. Incluso pueden utilizarse recursos como teatralizar la situación con las nuevas estrategias para que “ensaye” su puesta en marcha, o darle al botón imaginario del retroceso para tener la oportunidad de esta vez, hacerlo bien. Ellos necesitan saber cómo y es nuestra responsabilidad ayudarles. No expulsarles.

Nos han entrenado durante generaciones para pensar que el castigo, adecuadamente suministrado, es educativo. Y no lo hemos cuestionado. Desde la ciencia conductista que experimenta con perros y ratas de laboratorio, nos dijeron que el castigo modifica la conducta. Y es verdad. Al menos, en el caso de las ratas y los perros. La cuestión es que modificar la conducta no es educar, es adiestrar. Es hacer que el otro haga lo que es presuntamente correcto por miedo y por sumisión porque estoy ejerciendo una acción punitiva sobre él.

Hemos normalizado grandes dosis de violencia contra los niños en nombre de su educación, en el peligroso “por su bien”. Forma parte de la cotidianidad de los hogares la amenaza, la violencia verbal, el silencio, el chantaje, la sumisión. Hablo de una sociedad que entiende la educación y la crianza de forma vertical donde yo adulto, tengo la prerrogativa de administrar la dosis de respeto y dignidad hacia ti que por ser menor y/o saber menos que yo, estás por debajo. Hablo de una sociedad profundamente adultocentrista y violenta en su forma de vincularse y ejercer el poder. Hablo de miles de generaciones que han transmitido todo esto como la sangre que nos corre por las venas sin cuestionamiento alguno, porque cuestionar eso era cuestionar a quien lo ejerció sobre nosotros.

Las consecuencias del castigo

Pero además de que el castigo, en cualquiera de sus variantes, atenta contra la dignidad de quien lo recibe, intoxica el vínculo padre-hijo, produce resentimiento, anula el criterio, genera indefensión, conductas evitativas, y violencia, fragiliza una autoestima en construcción, genera ansiedad y miedo, y perpetúa el modelo anacrónico, simplista e ineficaz de educación, que ya no defenderían ni los conductistas más radicales. Se trata de un modelo aprendizaje que corresponde al siglo pasado y experimentado inicialmente con animales, para generalizarlo después al comportamiento humano. El castigo modifica la conducta, es efectista y nos encanta porque crea el espejismo de que hemos sido capaces de corregir aquello que el niño ha hecho mal, víctimas de la inmediatez de todo lo que hoy nos ocupa. Educar es una carrera de fondo, que consiste básicamente en sembrar la motivación intrínseca en el propio niño para hacer lo que ha de hacerse. Con los castigos no se interioriza el aprendizaje a largo plazo, los niños solo obedecen por miedo y se dejan fuera las variables emocionales y cognitivas, que son básicamente el barro del que estamos hechos.

Se trata de construir cimientos sólidos desde dentro, no convertir a nuestros hijos en marionetas manejadas por la aprobación o desaprobación del entorno, siendo capaces de estimular el criterio propio y el sentido de la dignidad. Se trata de romper un círculo vicioso transmitido por generaciones donde hemos creído que para educar es necesario violentar, coartar, rescindir, amenazar, mientras que simultáneamente les ahorramos por sobreprotección la posibilidad de experimentar las consecuencias del error, construyendo sin querer una sociedad individualista, poco empática que nunca se pregunta el porqué de una mala conducta y solo tiende a eliminarla. Si educamos en el resentimiento obtendremos adultos con deseos de venganza que la ejercerán en cuanto se les brinde el poder para ello: como padres, como jefes, como vecinos, como individuos en definitiva que se relacionan con ese oscuro lugar.

La pregunta obvia entonces es que si no disponemos de esta herramienta tan socorrida para combatir el mal comportamiento, ¿cómo lo hacemos? Yo abogo por un modelo educativo basado en la prevención y en la comunicación emocional. Un modelo donde, por supuesto, hay límites razonados y donde no evito que el niño sienta las consecuencias naturales de un mal comportamiento. Son estas las que nos servirán de vehículo para la reflexión, acompañada y el aprendizaje a través de la experiencia, único aprendizaje verdadero que conduce al crecimiento sano y a la madurez. Un modelo que pone más luz en lo que se hace bien que en el error, un modelo donde dicho error es un recurso genuino y valioso para el aprendizaje, no algo a combatir.

Por Olga Carmona.

Fuente: www.elpais.com

EL TRASTORNO QUE LLEVA A LOS NIÑOS A COMER MUY POCOS ALIMENTOS

EL TRASTORNO QUE LLEVA A LOS NIÑOS A COMER MUY POCOS ALIMENTOS

Llamado ARFID, es una conducta alimentaria selectiva que no permite una buena nutrición.

La hija de Soledad García tenía un año y medio cuando comenzó a rechazar ciertas comidas, en especial las caseras.

“Todos los días era lo mismo. Sólo permitía que le diera cuatro platos: nugget de pollo con puré o arroz, vienesa con arroz, y tallarines con salsa. No comía frutas ni verduras, sólo aceptaba manzanas. Me di cuenta que su alimentación no cubría el requerimiento nutricional que necesitaba y tuve que llevarla al pediatra para que le dieran vitaminas. Además, para ella era terrible ir al baño porque no había fibra en su dieta y presentó anemia”, cuenta García.

Para lograr que la niña comiera, ideó algunas estrategias. “Fue una etapa muy difícil, porque antes no existía el diagnóstico de este trastorno. No servía de nada castigarla o dejarla sin comer, porque sencillamente no comía. Tuve que recurrir a un proceso de ‘socialización’, algo que se me ocurrió que podía ayudar”, recuerda.

“Comencé a invitar a otros niños y les ofrecía distintas frutas para que las comieran y así mi hija los imitara. Fue algo muy gradual, que duró mucho tiempo, pero logré que empezara a comer otros alimentos. Hoy me doy cuenta que ella me manipulaba y que se debe pedir ayuda cuando se detecta el problema. Ahora mi hija tiene 13 años y come de todo, menos puré”, dice esta madre.

ARFID (Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder, o trastorno por consumo restrictivo de alimentos), se llama este nuevo trastorno alimentario, que se da especialmente en niños, y que se caracteriza por la elección de pocos alimentos, provocando que no se alcancen los niveles necesarios nutricionales y de energía para el buen funcionamiento del organismo.

Este tema fue abordado en marzo pasado por la Sociedad para la Salud y Medicina del Adolescente de EE.UU. (Society for Adolescent Health and Medicine), donde se habló de los peligros de esta práctica, como la pérdida de peso, déficit de crecimiento o la dependencia nutricional a suplementos alimentarios.

Para la pediatra especialista en adolescentes de la Corporación SerJoven, Francisca Corona, entre un 25 y 50% de los lactantes y preescolares tienen algún grado de dificultad con la alimentación y asegura que durante estas edades es común comer selectivamente.

Esta elección se basa en el rechazo de ciertos alimentos por su textura, consistencia, color, olor o la sensación que les provoca. “El peak de la neofobia (el rechazo a los alimentos nuevos) es de los 2 a los 6 años y disminuye gradualmente con el tiempo”, dice.

Pero a veces este trastorno persiste o se transforma en un síndrome que deja de ser una simple maña.
“El ARFID se caracteriza por ser un comportamiento permanente, no es pasajero como las pataletas. Por lo general los niños comen sólo alimentos altos en grasas o procesados, y dejan de lado todo lo que sea saludable. Por ejemplo, tienden a inclinarse por los cereales, como el pan; a los nugget; y las papas fritas y rechazan lo natural. Los padres tienen responsabilidad en esto porque hay muchos que son muy permisivos, y dejan que sus hijos elijan qué comer, cuándo y en qué cantidades, cuando no debiese ser así”, aclara Claudia Quinteros, asesora del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile.

Trinidad Aranda, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, dice que hoy los padres dedican muy poco tiempo a la introducción de alimentos en los niños y optan por lo más fácil, lo que genera una tendencia de consumo que puede derivar en ARFID.

Agrega que este trastorno también se puede desencadenar en infantes que viven en ambientes de estrés o disfuncionales.

“Si bien esta alteración se ve poco, cada día es más frecuente. Uno lo detecta entre los 2 y 3 años, porque los niños presentan conductas desafiante con los papás, frente a la comida. Cuando esto se vuelve permanente hay que evaluarlos con especialistas, como psicólogos, pediatras y nutricionistas”, indica Aranda.

Para revertir el problema, la experta asegura que con la ayuda de un especialista hay que introducir alimentos paulatinamente, sin obligar al niño, cambiar las preparaciones, y que vean que otros niños consumen alimentos que ellos no.

“Hay que detectar a tiempo el ARFID porque en la adolescencia puede desencadenar en anorexia, bulimia o un trastorno más grave”, finaliza Aranda.

Presentan problemas en las actividades sociales.

La pediatra especialista en adolescencia y trastornos alimentarios de la Clínica Las Condes, Verónica Gaete, afirma que el ARFID provoca alteraciones en la actividad social, ya que los niños no pueden comer en casas de amigos o en restaurantes por temor a exponer sus limitaciones frente a los demás o por no querer estar en escenarios en los que no estarán disponibles los pocos alimentos que sí comen. “En algunos casos incluso el rendimiento escolar de quienes sufren de ARFID disminuye, ya que se demoran tanto rato en comer que no alcanzan a hacer las tareas”, dice.

Fuente: www.lahora.cl