Guía para padres

Desde la paga semanal hasta la hora a la que debe llegar a casa, tu hijo siempre ha intentado conseguir un poco más, y eso lo ha convertido en un experto negociador. Y Si bien es perfectamente aceptable negociar con tu hijo, no es recomendable que todas las discusiones se conviertan en una negociación.

Durante los años inciertos de la adolescencia (ni del todo niño ni del todo adulto) tu hijo está en un momento de transición hacia la toma de decisiones importantes que le llevarán a ser el dueño de su propia vida. Esta evolución supone ya una negociación en sí misma.

Como padre o madre tratas de protegerlo, aunque sabes que es imprescindible fomentar en él un cierto grado de independencia. El adolescente, por su parte parece estar luchando por alejarse, al mismo tiempo que se aferra a la seguridad de la familia. Sin duda es una época confusa para todos.

Los años de la adolescencia no tienen que ser sólo de enfrentamientos y conflictos. Durante estos años, todavía tienes una enorme influencia sobre tu hijo, que necesita aprender habilidades efectivas y pertinentes para conseguir sus objetivos.

Él o ella tiene que entender el poder de la negociación y el sentido del compromiso. Es probable que ya estés utilizando estas estrategias, pero la próxima vez que haya un desacuerdo que puede llegar a convertirse en una situación tensa o caliente, intenta dar un paso atrás y pensar en la posibilidad de negociar formalmente con tu hijo adolescente.

Fomentar la autonomía
Tu hijo está empeñado en la busca de una mayor autonomía a la hora de tomar sus decisiones, lo que refleja y refuerza su aparición en el mundo de los adultos. Buscar maneras para que tu hijo tenga una cierta autonomía en el contexto de su vida familiar puede ayudar a reforzar el respeto mutuo.

Ten esto en cuenta a la hora de negociar con tu hijo adolescente. Encontrar maneras en que pueda demostrar su creciente capacidad de ser responsable supone un gran salto cualitativo en vuestra relación casi adulta.

La autoridad de los padres
Dicho esto, sigues siendo la figura de autoridad (padre o madre), y hay algunas cuestiones en las que tu decisión anula tanto las pretensiones de tu hijo como cualquier atisbo de autonomía.

Hay momentos en los que sólo tú sabes qué es lo mejor en una determinada situación. Estos son momentos en los que el tono de voz aumentará, y las negociaciones se convertirán en conflictos, pero es una lección que debemos aprender: no todo es negociable.

Una habilidad de por vida
La negociación es una habilidad de por vida. En el proceso, el adolescente aprende que a veces se gana y otras veces se pierde. Y la realidad es que se trata de un proceso en el que a largo plazo todos ganan.

Teniendo especial cuidado en fomentar estas habilidades durante los turbulentos años de la adolescencia estarás poniendo a tu hijo en una excelente posición para conseguir sus objetivos más allá de la seguridad que ahora le aporta su familia y su hogar seguro.

El motivo de este artículo es compartir una breve guía para padres, escrita por Emilio Pinto (solohijos.com), en la que bajo el título “¿Sabes negociar con tu hijo adolescente? Negociación, sí, chantaje no.”, su autor nos ofrece una serie de estrategias y consejos ilustrados con casos prácticos que a buen seguro te ayudarán en la difícil tarea de educar a un adolescente.

En palabras del propio autor:

“La negociación no ayuda solo a resolver conflictos entre padres e hijos y llegar a acuerdos entre ambos. Es importante porque les permite a los hijos “entrenarse” como personas adultas, porque se sienten valorados al respetarse su opinión. Porque les ayuda a ponerse en la piel de la otra persona, a ceder, a juzgar lo que es justo o no y a “aprender” del criterio razonado de los padres.”

Fuente: psicopedia.org

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