Los celos son motivo frecuente de consulta. A veces irracionales, pero funcionan como si fueran realidad, llegando a transformar la vida cotidiana de la persona y produciendo nuevos síntomas.

La mayoría de las personas ha sentido celos alguna vez, siendo esto un motivo frecuente de consulta. Si bien en general los celos suelen ser hacia la pareja, no siempre son referidos a ésta, sino también pueden ser hacia herman@s, amig@s, compañer@s de trabajo y otros. De hecho, suele suceder que los primeros celos son hacia algún herman@, incluso antes de nacer, o bien, hacia alguno de los padres. También existen ocasiones que se dan desde alguno de los progenitores hacia un hijo o hija, cuando éstos le quitan la atención de la pareja.

Una de las características de los celos es que a veces son irracionales. Es decir, la persona los siente y su imaginación e historias auto-contadas, funcionan como si fueran realidad, lo que hace que la persona afectada actúe de igual manera, aún cuando ella misma u otros le demuestren que no es así.

El problema surge cuando estos sentimientos se agudizan y empiezan a invadir toda la vida de la persona que los siente, y también de la que están dirigidos, especialmente cuando bordean la línea en la que se confunde fantasía y realidad, pero también cuando el otro empieza a convertirse en un objeto de posesión y esto va tiñendo negativamente las relaciones afectivas. De hecho, existen casos tan extremos, que la persona empieza a organizar toda su vida cotidiana en torno a esta situación, implicándole un gran costo personal y auto-limitaciones, que van produciendo síntomas tales como dificultades de concentración, insomnio, baja autoestima, tristeza, lo que altera la tranquilidad e intensifica la rabia, el odio y el malestar hacia el otro.

El motivo original de los celos es diverso y generalmente está vinculado a otras características personales. El modo como se desarrolle dependerá de la estructura de cada persona y de su historia de vida. Pueden haber situaciones de la infancia; relaciones familiares que quedan marcadas, se repiten y actualizan en la vida adulta; inseguridad, baja autoestima, miedo al abandono, fantasmas de relaciones anteriores, que van aumentando estas fantasías de perder al otro, no ser tan querid@ o capacitad@ para amar, lo que a veces empieza a ser más fuerte que los propios celos.

Si bien los celos siempre surgen en relación a otro, no necesariamente es responsabilidad del otro que se hayan producido. Por este motivo, es muy importante que la persona pueda realizar un trabajo personal y profundo, para lograr reconocer el origen de los celos, comprender como se constituyeron y lograr distanciarlos del contexto actual, o de la persona a la que se le atribuye. Con el tiempo de psicoterapia, se empiezan a descubrir la propias proyecciones e implicaciones y se empiezan a encontrar nuevas significaciones a los acontecimientos, al entender que el problema de los celos lleva en sí mismo un mundo de complejidades.

Artículo revisado por el Comité de Psicologosonline.cl

Fuente: www.psicologosonline.cl

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