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Muchas de las enfermedades que nos aquejan tienen al miedo como uno de los factores detonantes. Sentirlo nos coarta e impide que nuestro cuerpo y nuestra mente sean libres. Eso es al menos lo que postula la terapia de flores de bach, la que trabaja enseñándonos cómo asumir nuestra propia vida.

Carla González C.

Miedo a enfermarnos o a padecer de alguna patología, enredarnos en él a tal punto de no poder desarrollarnos, actuar todos los días bajo el miedo, dejar de hacer lo que nos apasiona o no cumplir con nuestros propósitos y un largo etcétera de acciones son las que frecuentemente se pueden apreciar en varias personas quienes al parecer tienen razones de sobra para sentir esta emoción que tanto daño puede causarnos.

Según el diccionario de la Real Academia Española, miedo se define como la “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario” y desde allí es que quizás esta emoción se convierte en uno de los factores que más prepondera en las enfermedades, sobre todo las de tipo emocional, donde pareciera ser que detuviera el ánimo de ser libre en una persona, coartándolo e impidiéndole actuar a conciencia.

Desde la Terapia Floral de Bach (TF), el miedo ocupa un espacio importante, tanto, que existen esencias florales destinadas especialmente a tratarlo, permitiéndole a la persona fortalecerse y enfrentarlo desde adentro hacia afuera.

Para la psicóloga clínica y terapeuta floral Virginia Vergara (www.hipersei.cl), “el miedo está presente en todas las personalidades o arquetipos y sólo su manifestación o forma de enfrentarlo varía de una persona a otra”.

En cuanto a la enfermedad, afirma que ésta según la TF creada por el doctor Edward Bach, “es uno de los instrumentos con que cuenta el hombre para hacer posible el crecimiento de su nivel de conciencia” y por lo tanto, no sería algo negativo sino al contrario, “la señal que nos indica la necesidad de aprender una lección que de otro modo habría pasado desapercibida”.

La psicóloga Virginia Vergara cita al doctor Bach quien dice que “la enfermedad, en apariencia tan cruel, es en sí beneficiosa y existe para nuestro bien y si se la interpreta correctamente nos guiará para corregir nuestros defectos fundamentales”.

Para la trabajadora social, terapeuta floral y presidenta de la Asociación Gremial de Terapeutas Florales, Julia Pérez Videla (juliaperezvidela.blogspot.com), el miedo ocupa un lugar importante en el sistema curativo del doctor Bach, pues según cuenta, “una de las cosas que dice es que erradiquemos el miedo porque éste muchas veces nos aleja de lo que queremos hacer, por miedo a que no nos quieran, a que le pase algo a nuestros seres queridos, etcétera”.

Los 5 miedos de Bach
Ambas terapeutas cuentan que dentro de la terapia floral, existen 7 grupos que contienen la representación de arquetipos que son “un modo particular que tiene el hombre de enfrentar la vida”.

Es así como Virginia Vergara dice que en el grupo 1 se pueden encontrar las “flores para todas las gamas del miedo”, las que según dice, pueden ser aplicadas en cada una de las personas, incluso en aquellas que aseguran no temerle a nada. En ellas, afirma “el miedo se esconde en el inconsciente y por lo tanto conocerlo y procesarlo las hace más fuertes”.

Julia Pérez Videla en tanto menciona que este grupo está compuesto por 5 tipos de miedos: Mimulus (miedo a las cosas conocidas, a lo concreto y definible como por ejemplo a las enfermedades, el dolor, el castigo o a sufrir humillaciones), Rock Rose (pánico y terror. Muy común en las crisis de pánico), Aspen (miedo a aquello que no tiene forma, sensación de que algo puede pasar), Cherry Plum (miedo a perder el control, a volverse loco) y Red Chesnut (miedo a que le pase algo a nuestros seres queridos).

Para Julia Pérez Videla la medicina usa la “sustoterapia” para que las personas desarrollen ciertas conductas por el miedo a las consecuencias que podrían suceder si no siguen las indicaciones frente a la enfermedad. “En vez de mejorar la información que le permita a la persona tomar mejores decisiones con respecto a su salud”, comenta.

Además de las flores anteriormente nombradas, Virginia Vergara cuenta que existen otras que también “tienen algún tipo de miedo implicado” en ellas. Entre éstas menciona al Crab Apple (que se hizo cargo del miedo a las enfermedades infecciosas), la alianza entre Chicory, Heather y Centaury para tratar el miedo a la soledad y el abandono; el Scleranthus (miedo a equivocarse), Agrimony (conflictos internos), Cen (miedo a perder el cariño del resto) y Larch (miedo a fallar y cometer errores).

“El miedo surge del pensamiento”

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Según cuenta la presidenta de la Asociación Gremial de Terapeutas Florales, el miedo surge desde nuestros propios pensamientos y desde la interpretación que nosotros mismos hacemos de la realidad.

Al respecto, afirma que “no es una experiencia manejable, excepto cuando uno lo siente pudiendo allí racionalizarlo, pero la emoción del miedo no se puede ni abstraer ni pretender no sentirlo”.

Para la terapeuta, por miedo desarrollamos conductas evitativas que nos impiden entre otras cosas, el desarrollo de la compasión (muy acorde a la personalidad Mimulus). En ese sentido dice que si una mujer teme a los perros, “no podría ser capaz de defender a su hijo porque el miedo va a ser mayor y su egoísmo primará. Sin embargo, sólo por el amor a él supera su egoísmo y así al miedo. Al respecto Bach dice que el egoísmo hace “que pongamos nuestros intereses por delante del bien de la humanidad y del cuidado y protección de aquellos que están más cerca de nosotros”.

Virginia Vergara por su parte asegura que en el caso del miedo, “para disiparlo hay que conocer el argumento y el mandato que hay en mi vida y que produce la enfermedad. Cuando sufrimos un fuerte estrés por miedo, las hormonas liberadas por las glándulas suprarrenales reprimen el sistema inmunitario y nos hacen más vulnerables a las enfermedades. Con las esencias florales, podemos trabajar profundizando en los mensajes que transmitimos al cuerpo”.

“Los traumas producen una huella que provoca una distorsión de los neurotransmisores (funcionamiento patológico) casi imposible de modificar. Dejan una toxicidad emocional que hace torcida la realidad y las experiencias de la vida permiten entender la permanencia de ciertos hábitos patológicos difíciles de modificar debido a su fuerza”, menciona la psicóloga Virginia Vergara.

Uno atrae a lo que teme

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Julia Pérez Videla afirma que si bien el miedo no es precisamente la causa principal de las enfermedades, sí puede ser considerado como un elemento importante en ellas (quizás el más potente, asevera). Para la terapeuta no hay patologías claves, pero asegura que “tú atraes aquello que temes”. Entonces, agrega, “estar consciente de ello ayuda a deshacer” ese temor que se plantea como la base de futuros padecimientos.

De esta manera, dice que “las flores no sirven para mejorar a nadie desde el punto de vista físico, pero sí ayudan a enfrentar ese momento con calma y tranquilidad”, aportando equilibrio a la persona y potenciando aquellas cualidades antes perdidas por innumerables razones.

Virginia Vergara por su parte menciona algunas enfermedades de tipo psicológico que están directamente relacionadas con el miedo y donde por cierto, éste predomina. Así, dice que las crisis de pánico, las fobias, el estrés post traumático, las obsesiones y los trastornos de ánimo son algunas de ellas.

En este contexto dice que “al bajar nuestro sistema inmunológico por el miedo, podemos decir que éste está presente en todas las enfermedades y su característica dependerá de su tipo y su asociación con otras emociones. En el cáncer un factor importante es el miedo, donde incluso la misma palabra lo causa”, asegura.

Para Julia Pérez Videla, la sociedad chilena vive en un miedo constante a distintas cosas. Miedo al qué dirán, al ridículo y a enfrentar un conflicto, son algunos de ellos.

Para trabajarlo con la ayuda de la terapia de flores de Bach, Virginia Vergara cuenta que no se puede basar este sistema en “fórmulas o recetas uniformes”, esto porque “las esencias florales actúan elevando nuestras vibraciones y abriendo nuestros canales para la recepción de la conciencia y para inundar nuestra naturaleza con la virtud particular que necesitamos”.

Según afirma la psicóloga, se debe tener en cuenta que se está “trabajando con patrones energéticos dirigidos a desarrollar la virtud opuesta al defecto y sólo así podremos ser los auténticos directores de nuestra vida y nuestro devenir en todas sus manifestaciones”.

Por su parte, Julia Pérez Videla cuenta que el miedo sí es causante de sufrimiento y debe ser tratado, observado y expulsado. “En ese sentido, la TF da luz a esos miedos porque finalmente estos tienen poder sobre nosotros cuando no nos atrevemos a mirarlos y cuando se tiene el valor de verlos a la luz, uno se da cuenta de que aquello a que temíamos no era tan grande como lo pensábamos. Las esencias florales nos aportan esa luz que nos ayuda a superarlos aumentando el valor que necesitamos para enfrentarlos”, concluye.

Fuente: puntovital.cl

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